Las imperiales han llegado, algunas reflexiones

 

Águila imperial en Utiel-Requena

El águila imperial ibérica (Aquila adalberti) no es una novedad ni en el País Valencià, ni en la comarca de Requena-Utiel, pero el 18 de julio de 2026, la observé por primera vez, y eso siempre da alegría. Se trataba de un subadulto, probablemente de cuarto año calendario.

Aprovecharé esta cita y las fotos que pude hacerle para hacer un repaso de la evolución de sus poblaciones y algunas reflexiones sobre la conservación de las especies en nuestra casa. Esta rapaz se extinguió en tierras valencianas a principios del siglo XX. La generalización de la caza y el uso de venenos las fueron eliminando de buena parte de sus territorios y sólo quedaron unas pocas parejas, restringidas al suroeste de la Península Ibérica. 

 

Águila imperial de 4 CY.

Evolución de las poblaciones de águila imperial

Esta gran águila rozó su mínimo poblacional en 1974, cuando solo se encontraron 38 parejas, arrinconadas en Extremadura, Madrid y Andalucía. Como se trata de una especie endémica de la Península Ibérica, eso implicaba que estaba a punto de extinguirse.

Su destino cambió de signo cuando se publicó el Real Decreto 3349/1983, de 30 de noviembre. Esta ley prohibía el uso de venenos, pero costó mucho conseguir su cumplimiento. En el siguiente censo de 1986 se encontraron 92 parejas, mientras que en el de 1989 la cifra subió hasta los 120 pares.

La siguiente década se confirmó una lenta recuperación. El censo de 1994 arrojó la cifra de 144 parejas, que subieron a 142, en el año 1999. Con el cambio de siglo y la consolidación de las medidas de protección, en el año 2000 se contaron 141 parejas, mientras que en el año siguiente fueron 152. En 2004 subieron a 198 parejas y en 2011, mejoró mucho la expansión de las imperiales, con 330 pares reproductores. A pesar de su notable recuperación, las imperiales siguen siendo muy pocas, por lo que siguen estando consideradas en peligro de extinción, según el Real Decreto 139/2011, de 4 de febrero. 

La recuperación de la especie implicó la expansión de su área de distribución. Aunque los adultos son sedentarios y permanecen fieles a sus áreas de cría, los jóvenes se dispersan buscando zonas apropiadas lejos de donde nacieron, buscando territorios apropiados donde establecerse. Eso permitió que en 2011 se encontraran 119 parejas criando en Castilla la Mancha. 

Una vez consolidadas en la Mancha, empezaron las citas en el País Valencià. La primera observación reciente de imperiales se remonta a 2008, cuando se localizó una imperial en Ares del Maestrat. A partir de 2010 y hasta 2020, se han observado imperiales 88 veces más. Además hay que sumar registros de 10 ejemplares distintos, localizados porque estaban equipados con emisores y se comprobó que entraron en territorio valenciano. 

 

Zona de la Plana de Utiel donde campean las imperiales

Requerimientos ambientales del águila imperial

Este aumento de observaciones, implica que si se respetan las águilas imperiales, en poco tiempo se podría confirmar la presencia de la primera pareja criando, y muy probablemente sea en la comarca de Requena-Utiel, puesto que reúne muchos de los requerimientos que precisa esta especie. 


Conejo (Oryctolagus cuniculus)

El águila imperial es una rapaz grande, que puede pesar hasta 3,5 kg y alcanzar una envergadura alar de hasta 220 cm. Ocupa zonas poco abruptas, situadas a una altitud intermedia. Gustan de paisajes mosaico, donde se intercalen bosquetes, cultivos y zonas arbustivas abiertas donde puedan localizar a sus presas. Se alimentan principalmente de conejo (Oryctolagus cuniculus), que supone hasta el 75% de su dieta. Otra de las razones que explica la recuperación de las imperiales, es que los conejos han superado las epidemias que casi los exterminan. 

¿Por qué se está observando con mucha frecuencia en el oeste de la Plana de Utiel? Porque abundan los conejos, es una zona mosaico de viñas, tiene bosquetes y algunas tablas de cereal. Todo ello en un terreno ondulado y con una presencia humana limitada a la realización de tareas agrícolas.

 

Problemática de la conservación en el País Valencià y peculiaridades de nuestros gestores

La imperial, al ser una rapaz grande, no resulta difícil de localizar. Ello redunda en una mayor vulnerabilidad frente a las principales causas de mortalidad no natural. La primera es la electrocución (73%), seguida del envenenamiento (12,3%) y el disparo (4,9%). 

Pero, antes de analizar las actuaciones de la Generalitat para favorecer el regreso del águila imperial conviene conocer los responsables y sus iniciativas. En la administración valenciana el departamento responsable de la gestión de la biodiversidad es la Direcció General del Medi Natural i d’Avaluació Ambiental, dirigida por Juan Jiménez Pérez. Desde 2017 está trabajando en la reintroducción del águila pescadora (Pandion haliaetus) y del quebrantahuesos (Gypaetus barbatus), además de invertir para conseguir que críe el águila imperial. Para ello han diseñado una estrategia con un pomposo título: “De la Periferia al Centro de la Conservación”.


Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)


En mi opinión, Jiménez tiene en su haber algunos éxitos y muchas sombras. Es un veterano al frente del departamento y por ello es sobradamente conocido su talante, excesivamente personalista. Siempre ha querido “compartir”, cuando no acaparar el protagonismo en la mayor parte de los artículos científicos sobre fauna, que requerían del visto bueno y la colaboración de su dirección. Ha favorecido los que se plegaban a sus “recomendaciones” y ha opacado a los que se han mostrado reticentes o a los que han osado contradecir sus directrices. Respecto del mundo de las asociaciones se ha comportado con puño de hierro, los grupos que osaban criticar su sección eran marginados y dejaban de existir para la Generalitat.


Àguila pescadora (Pandion haliaetus)

Un ejemplo de sus éxitos sería la recuperación del calamón (Porphyrio porphyrio). En cambio, otros proyectos que han centrado el trabajo y presupuestos de muchos ejercicios, siguen teniendo resultados inciertos, como es el caso de la tortuga mediterránea (Testudo hermanni).

Por ultimo, hay otros muchos proyectos que parecen no funcionar por un mal planteamiento. En ellos aparenta priorizarse las actuaciones propagandistas, la búsqueda de la foto y vender éxitos momentáneos con los que alimentar las noticias de prensa y el prestigio de políticos y gestores. Ello redunda en fallos de diseño de los programas de recuperación, porque se obvian las actuaciones correctoras de las causas que han provocado la pérdida o desaparición de poblaciones enteras. 

La Generalitat ha invertido el poco dinero que dedica a la vida silvestre, en traer y aclimatar especies. Se han soltado animales espectaculares, rodeados de políticos y fotógrafos. Pero al poco, esos mismos ejemplares introducidos siguen muriendo por las mismas causas que provocaron su desaparición. Algunos ejemplos: la reintroducción del águila pescadora en el marjal de Pego Oliva. En 2019 se soltaron cuatro ejemplares criados en jaulones, dos de ellos murieron electrocutados, uno en la Albufera el año siguiente y otro en Marruecos.

Algo parecido ha pasado con el quebrantahuesos, se han introducido unos pocos ejemplares en la Tinença de Benifassà, pero en 2024, una de las hembras murió segada por las aspas de un generador eólico, además era el único ejemplar que seguía campeando por la zona, lo que obligó a paralizar su reintroducción. 

Volviendo a nuestra protagonista, el águila imperial. Ella sola está recolonizando las comarcas del interior valenciano. Contamos con poco menos de un centenar de contactos de la especie, y aun así ya se han encontrado dos ejemplares muertos por causas evitables. Los dos en la comarca de Requena-Utiel, una apareció ahogada en una balsa en Venta del Moro, en febrero de 2023, y otra electrocutada en Hortunas, en enero de 2024. 

¿Vale la pena invertir en jaulones y vigilancia, en recuperar conejos que vuelven a reinar en zonas apropiadas, sin antes aislar todos los postes eléctricos peligrosos o preparar rampas en todas las balsas que eviten ahogamientos? 

El problema para la conservación de las especies viene cuando la administración no exige el cumplimiento de la ley a las empresas eléctricas, a los cotos y sociedades de cazadores, o a los regantes que tienen balsas. Además hay que sumar el agravante que algunos ahogamientos de especies protegidas han ocurrido en balsas propiedad de la misma Generalitat. 


Àguila perdicera (Aquila fasciata)

¿Vale la pena invertir en la introducción de grandes rapaces extinguidas, cuando no se consigue atajar la dramática reducción de la población del águila perdicera (Aquila fasciata)? Algunos consideramos que la conservación exige olvidarse de personalismos y fotos, para centrarse en combatir con valentía las causas que provocan la pérdida de nuestra biodiversidad, independientemente de si se trata de un águila preciosa o de un pequeño pececillo. 


Imperial en la comarca de Requena-Utiel

 

Bibliografía y referencias

Estrategia para la conservación del águila imperial ibérica (Aquila adalberdi) en España. (2001). Comisión Nacional para la Protección de la Naturaleza:

https://www.miteco.gob.es/content/dam/miteco/es/biodiversidad/publicaciones/estrategias/pbl_estrategia_aguila_imperial_tcm30-197281.pdf

Informe Técnico 01/2021. Proyecto de Atracción de Águila Imperial a la Comunidad Valenciana. Actuaciones 2017-2020. Direcció General de Medi Natural i d’Avaluació Ambiental. Generalitat Valenciana. https://mediambient.gva.es/documents/91061501/163224732/ACTUACIONES+RECUPERACI%C3%93N+RAPACES+EXTINGUIDAS+CVAL+CENCGE-2021-07G06-54.pdf/1effb94b-afff-53c8-4930-294a77d0b83f

Mortalidad del águila imperial:

https://www.levante-emv.com/comunitat-valenciana/2024/01/05/aguila-imperial-muere-electrocutada-tendido-96560603.html

https://www.europapress.es/comunitat-valenciana/noticia-ecologistas-denuncian-ahogamiento-aguila-imperial-iberica-balsa-riego-venta-moro-20230302191255.html

Pescadora electrocutada:

https://www.lasprovincias.es/valencia-ciudad/muere-electrocutada-aguila-20200213104410-nt.html

Quebrantahuesos muerto en parque eólico:

https://www.eldiario.es/aragon/muere-golpeado-aerogenerador-unico-quebrantahuesos-quedaba-teruel_1_11445593.html

Fuente Melada, la importancia del agua

 

Vista desde la Rasilla, zona de Fuente Melada

12 de julio de 2026

Esta semana volví por la zona de los Alcoceres para intentar hacer algunas fotos de las aves que bajan a una charca cercana a la casa de Fuente Melada. Empecé a las 7:30 y estuve hasta las 9 de la mañana. Aparqué el coche y me escondí tras una red de camuflaje. Mi objetivo fotográfico de 400 mm se queda un poco corto para los 10 metros que me separaban de las orillas, pero no me importó. Lo principal era poder observar las aves cuando van a saciar la sed, sin molestarlas. Para ellas este un momento muy estresante porque cuando bajan la cabeza para beber, pierden visión sobre el entorno. Precisamente en esos mismos puntos de agua se esconden sus predadores, agazapados para intentar atrapar las pequeñas aves, en ese justo momento.


Zorzal charlo (Turdus viscivorus)

Dada la época entraron muchas aves juveniles acompañando algunos adultos. La especie más abundante fue el zorzal charlo (Turdus viscivorus). Estos zorzales amantes de los pinares, tienen mucho miedo a la presencia humana, en cuanto oyen o ven una persona salen volando a refugiase en la espesura. Por eso poder disfrutarlos en un bebedero es una ocasión perfecta, casi la única de poder observarlos a placer.


Arrendajo (Garrulus glandarius)

Otras aves medianas que entraron a la balsa fueron dos arrendajos (Garrulus glandarius), varios mirlos (Turdus merula), la mayoría jóvenes de este año y dos tórtola europea (Streptopelia turtur).


Mirlo (Turdus merula),


El movimiento de las pequeñas aves era constante, las más abundantes fueron los pinzones (Fringilla coelebs), les seguía en número el serín verdecillo (Serinus serinus) y el pardillo común (Linaria cannabina mediterranea).


Alcaudón comun (Lanius senator) juvenil


Del resto de especies señalar que entró un grupo familiar de escribano soteño (Emberiza cirlus) y otro de alcaudón común (Lanius senator).


Piquituerto (Loxia curvirostra) y serín verdecillo (Serinus serinus)


También entraron jóvenes de piquituerto común (Loxia curvirostra), una alondra totovía (Lullula arborea), escribano triguero (Miliaria calandra) y gorrión chillón (Petronia petronia). Por la zona pasó un herrerillo capuchino (Lophophanes cristatus) que no bajó a beber, normalmente extraen los líquidos que necesitan de su dieta, consistente en una amplia variedad de pequeños insectos.


Ardilla roja (Sciurus vulgaris)


La nota simpática la puso un ardilla roja (Sciurus vulgaris), que entró dos veces a beber, comer piñones debe dar bastante sed.

Vallejo de Fuente Melada

Después di paseo por la zona. Me acerqué a Fuente Melada que estaba seca, aunque todavía queda algo de humedad donde los juncos se cierran, por la zona cantaba una oropéndola europea (Oriolus oriolus). Subí por la Rasina, donde solo encontré curruca rabilarga (Curruca undata) y paloma torcaz (Columba palumbus) y regresé hasta el coche.


Perdiz roja (Alectoris rufa)


De regreso por el camino de la Cruz de Cofrentes, donde parece que van a montar huertos solares, sorprendí tres perdices (Alectoris rufa). ¡Que pocas sobreviven a la temporada de caza!

Los Alcoceres, un rincón olvidado

 

Los Alcoceres, Requena

5 de julio de 2026

El topónimo de Alcocer viene del árabe al-qusayr, es un diminutivo de castillo, se podría traducir por castillejo. Los Alcoceres, son un pequeño caserío del término de Requena, que no debió de contar con más de seis casas. Este despoblado se ubica dentro del parque natural del Cabriel. A su lado discurre la Vereda Real de la Serranía de Cuenca, por donde antaño transitaban los ganados trashumantes.


Viñas de Casilla Hernández


Hoy en día, la mayoría de las casas está en ruinas, apiñadas en un pequeño risco a 625 msnm. Muy cerca hay una fuente, a la que prestan su nombre, que en pocos metros desemboca en el barranco de Hórtola, un afluente del Cabriel.


El Migallón, Requena


Estas tierras alejadas de casi todo, son un remanso de tranquilidad, pero no siempre fue así. Antaño la seguridad era muy precaria, por ello se agrupaban las viviendas en los altozanos y cerca de un punto agua, como es este caso. En esta zona abundan los restos ibéricos que elegían habitar los altos cerros, como el cercano Migallón, donde todavía se adivina la base de un murete perimetral.


Campos de cereal de Casilla Hernández


Sus gentes vivían de la ganadería, cultivaban algunos secanos con cereal y unos pequeños huertos junto a los arroyos. Pero hace muchos años que ya no los habita nadie, lo mismo que pasa en el cercano caserío de Hórtola.


Zorro (Vulpes vulpes)

A las 7 de la mañana, dejé el coche cerca de Casilla Hernández, nada más comenzar a caminar, en los campos de cebada observé un zorro (Vulpes vulpes), mientras se oían los cantos de las codornices (Coturnix coturnix).


Cuervo (Corvus corax)

El bosque que cubre estos pobres suelos da cobijo a una variada fauna. Esa mañana, encontré dos grupos familiares de arrendajo euroasiático (Garrulus glandarius) y otro de cuervo grande (Corvus corax).


Jilguero (Carduelis carduelis)

Otras aves más pequeñas también se desplazan en compañía de sus jóvenes del año, como el pinzón vulgar (Fringilla coelebs) y el jilguero europeo (Carduelis carduelis).


curruca rabilarga (Curruca undata)

En las zonas más frescas, donde crece el sotobosque más denso, sorprendí una curruca rabilarga (Curruca undata). Muy cerca, en un campo sin sembrar que ocupaba un espeso herbazal, campeaba un grupo de cistícola buitrón (Cisticola juncidis).


Campos de lavanda, Fuente Melada

Lavanda (Lavandula angustifolia)


Poco antes de llegar a Fuente Melada han sembrado lavanda (Lavandula angustifolia) y todavía está en flor, cosa que aprovechaban innumerables mariposas y un buen grupo de abejorros (Bombus terrestris) para alimentarse.


Abejorro (Bombus terrestris) libando en la lavanda


Muy cerca descubrí una pequeña balsa que recoge la lluvia y todavía tenía bastante agua, cosa que aprovechaban muchas aves para entrar a saciar la sed. 


Abrevadero en Fuente Melada


En una corta espera, a una distancia prudencial, vi entrar carbonero común (Parus major), escribano soteño (Emberiza cirlus), estornino negro (Sturnus unicolor), pardillo común (Linaria cannabina mediterranea), serín verdecillo (Serinus serinus) y tórtola europea (Streptopelia turtur).


Estornino negro (Sturnus unicolor)

Un poco más adelante, ya en los Alcoceres, descubrí una garrapata canina marrón (Rhipicephalus sanguineus) que detecté antes que me picará. Busqué una sombra para almorzar cerca de la fuente de los Alcoceres y allí sentado pude observar un ciervo común (Cervus elaphus).


Fuente de los Alcoceres


Ciervo común (Cervus elaphus)

Otras aves se dejaron ver en esta zona, como la curruca cabecinegra (Curruca melanocephala), el mirlo común (Turdus merula), la oropéndola europea (Oriolus oriolus) y la paloma torcaz (Columba palumbus).


Graphosoma lineatum

Regresé por la vereda hasta donde había aparcado, en ese tramo añadí a mi cuaderno de campo un grupo de golondrina común (Hirundo rustica), un zorzal charlo (Turdus viscivorus) y un chinche "elegante", el Graphosoma lineatum.


Busardo ratonero (Buteo buteo)

De vuelta con el coche, cerca de Campo Arcís planeaba un busardo ratonero (Buteo buteo) y en Casa Pastor, una culebrera europea (Circaetus gallicus). A pesar de la canícula, un paseo madrugador permite descubrir una parte de la riqueza natural de esta comarca del interior valenciano.

Un río Magro nuevo (2)

 

Sierra de las Cabrillas, Requena

Requena: 14 de junio de 2026

Esa mañana recorrí la zona de Casa Suárez, desde donde me asomé al inicio de los cañones del río Magro, donde el río se adentra en las estribaciones de la Sierra de las Cabrillas. Esa jornada apretaba el calor lo que dificultaba el tránsito por los cerros que se asoman al Atrafal. 

Tábano (Haematopota pluvialis)


Para complicarlo todo abundaban los tábanos (Haematopota pluvialis), ansiosos por picar un animal de sangre caliente, torpe como yo, que además en vez de cubrirse con un duro cuero como el vacas, cabras o mulos, solo tenía como protección una fina camiseta de fibras sintéticas. Para compensar las penurias, disfruté de unos paisajes tapizados de un verde infinito.


Arrendajo (Garrulus glandarius)

En la espesura del pinar, más que ver las aves hay que aprender a reconocerlas por sus reclamos. Los arrendajos (Garrulus glandarius) emiten un graznido desagradable que alerta a todo el bosque de mi presencia. 


Pinzón (Fringilla coelebs)


Eso complica observar los pinzones (Fringilla coelebs) y los mitos (Aegithalos caudatus) que se desplazan a media altura buscando insectos con los que alimentarse. 


Mito (Aegithalos caudatus)


Abajo, junto al cambiado lecho del Magro, se oían las melodías de la oropéndola europea (Oriolus oriolus).


Lagartija colilarga (Psammodromus algirus)


La espesa vegetación arbustiva que invade las sendas y pistas menos transitadas, obliga a no quitar la vista del camino, lo que me permitió sorprender una lagartija colilarga (Psammodromus algirus). Mientras, en los cielos gritaba el vencejo real (Tachymarptis melba) que intentaba atrapar todo tipo de insectos con los que alimentar a su prole, que debe estar a punto de saltar de sus nidos para empezar una vida independiente.


Río Magro, Sierra de las Cabrillas, Requena


 

Un río Magro nuevo (1)

 

Cañones del río Magro

Requena: 7 de junio de 2026

Un par de jornadas del mes de junio las emplee en recorrer los cañones del río Magro, donde corta la parte occidental de la Sierra de la Cabrillas, en el término de Requena. La DANA del 29 de octubre de 2024 concentró una avenida inmensa que erosionó toda la zona inundable.


Vencejo real (Tachymarptis melba)


Una crecida similar a un tsunami, arrancó la mayor parte de los árboles, muchos de ellos eran ejemplares enormes y añosos. Arrasó con las plantas que tapizaban sus orillas: cañas, zarzas y juncos que desaparecieron dejando un lecho libre vegetación. 


Avión roquero (Ptyonoprogne rupestris)


Excavó nuevas pozas y cegó otras, movió grandes piedras, creó amplias lagunas. En las orillas aparecieron zonas cubiertas por gravas y cantos rodados de todos los tamaños, mientras que en otros lugares se depositó una fina arena blanca. 


Cañones del río Magro, Requena


Buena parte de los caminos y puentes de las orillas desaparecieron, por lo que recorrer la zona, es como adentrarse en un espacio nuevo, donde la única referencia reconocible son los altos cerros y los cortados rocosos que continúan inmutables. 


Cinto de los Vencejos, Requena


Caminar el cauce es difícil, por lo que preferí trepar a las crestas y adentrarme en el pinar, para tener una vista cenital del río Magro más salvaje y primigenio.


Pinar en la Sierra de las Cabrillas


Los pinares mediterráneos no se caracterizan por tener muchas aves, las pocas que consiguen alimento aquí son difíciles de observar, pero un paseo atento a los detalles, nunca defrauda al naturalista.


Piña de San Juan (Rhaponticum coniferum)


En la laderas pedregosas y soleadas, por donde trepaba la senda encontré la curiosa piña de San Juan o cuchara de pastor (Rhaponticum coniferum), una herbácea de floración singular aparece a finales de primavera.


Escarabajo de cuatro puntos (Mylabris quadripunctata)


Sorprendí una libélula Orthetrum coerulescens y varios vistosos ejemplares del escarabajo de cuatro puntos (Mylabris quadripunctata). Este coleóptero que se alimentan de polen tiene unos alitros, o alas endurecidas, con un vivo color rojo, decorado con marcas elitrales negras, que lo hacen muy llamativo y es muy detectarlos sobre las flores.


Orthetrum coerulescens

Las aves que encontré fueron el alcaudón común (Lanius senator), avión roquero (Ptyonoprogne rupestris), buitre leonado (Gyps fulvus).


Cernícalo vulgar (Falco tinnunculus)


Además de cernícalo vulgar (Falco tinnunculus), oropéndola europea (Oriolus oriolus), paloma torcaz (Columba palumbus), vencejo común (Apus apus) y vencejo real (Tachymarptis melba).


Paloma torcaz (Columba palumbus)