Buseu: la Meca de los carroñeros ibéricos

 

Quebrantahuesos adulto en Buseu, Lleida

Eduardo Blanco Mendizábal (eduardo@ebmfoto.com www.ebmfoto.comofertaba en su web un taller fotográfico de fin de semana en Buseu y no me lo pensé mucho. El día 21 de mayo salí desde València en dirección a Pirineos. En la comarca leridana del Pallars Sobirà, a la derecha del río Noguera Pallaresa, nada más pasar la Pobla de Segur se eleva la sierra de Boumort, donde se localiza este lugar mítico para fotógrafos y naturalistas.



En la parte alta del valle se encuentra el despoblado de Buseu, allí el naturalista Jordi Canut compró una de las casas del pueblo de su mujer y 230 hectáreas de tierras a su alrededor. Rehabilitaron con gusto la casa mejor conservada, y a partir de 2012 decidieron iniciar un proyecto vital que les permitiera poderse ganar la vida en plena naturaleza. Para ello crearon observatorios fotográficos de águila real y de quebrantahuesos, que complementaron con un rebaño de ovejas que viven en el monte. Hoy sus hijos Gerard y Cristina continúan y han ampliado miras, han recuperado más casas y han mejorado la oferta de escondites fotográficos (hides). 


Sierra de Boumort


Para acceder a Buseu por la vertiente occidental, hay que trepar por una estrecha y retorcida carretera que pasa por unas pequeñas y olvidadas aldeas, donde todavía resisten unos pocos ganaderos. Sin duda, el plato fuerte del menú que ofrece es el hide de carroñeras que, sin duda, se ha convertido en el mejor de toda Europa porque permite observan a placer las cuatro especies de necrófagos ibéricos: el buitre leonado (Gyps fulvus), el buitre negro (Aegypius monachus), el alimoche (Neophron percnopterus), sin olvidar el espectacular quebrantahuesos (Gypaetus barbatus aureus). Pero, por si no te parece suficiente, además disponen de un hide de águila real (Aquila chrysaetos) y otro de garduña (Martes foina).

 

Cephalanthera longiflora

Viernes 22 de mayo

A mediodía, hice una parada para comer en pinar próximo a Buseu, donde pude ver agateador norteño (Certhia familiaris) y una preciosa orquídea, Cephalanthera longiflora, que es un indicador del buen estado de conservación de estos bosques. 

Garduña en Buseu

Por la tarde, después de las presentaciones del grupo y la cena, entramos al hide de garduña (Martes foina), que tambié recibió la visita de un zorro (Vulpes vulpes) y la de un simpático ratón de campo (Apodemus sylvaticus).


Sábado 23 de mayo, el muladar perfecto

 

Comienza el festín en Buseu

Esa jornada la dedicamos integra a realizar dos sesiones en el hide de carroñeras. Sentarse cómodamente detrás de un cristal espejo, a escasos metros de un espectáculo digno de un gran documental faunístico, abre todo un abanico de posibilidades.


El escenario del festín

El fotógrafo de la naturaleza será el primer interesado en conocer Buseu por su luz, la proximidad de los protagonistas y los fondos escénicos, pero un naturalista podrá disfrutar con los detalles del complejo ritual de alimentación de los necrófagos.


Buitres leonados en Buseu

Un observador atento podrá recrearse con hasta el más mínimo detalle de la estructura de las diferentes especies. Se asiste a una función en primera fila, donde se observan comportamientos singulares. Unos individuos son más agresivos, antes del conflicto se escenifican toda una serie de gestos amenazantes, los enfrentamientos son violentos pero breves, siempre se evitan heridas. Se comprueba que alimentos eligen y como los ingieren. Se asiste a la danza del vuelo, así como a los protocoles de aterrizaje o el despegue en un lugar atestado de individuos que no suelen estar quietos. 


La hora de la siesta

Una vez saciada el hambre se asiste a momentos de descanso íntimos. Algunos leonados no dudan en tumbarse en medio del muladar, cierran los ojos y se sumergen en una plácida siesta.


Buitre leonado en Buseu

Se pueden observar muchos más detalles, algunos individuos están marcados con anillas de PVC o con marcas alares en forma de banderas cosa que, a posteriori, permite ampliar detalles del historial de cada individuo. 


Buitres en Buseu

Las aves carroñeras cuando visitan un muladar siguen un ritual claramente preestablecido. Como todas las aves grandes necesitan que el sol caliente el aire para aprovechar las corrientes térmicas que faciliten su sustentación y reduzcan el consumo energético del vuelo. Por ello no aparecen en el muladar hasta que sol ha caldeado el ambiente. En el caso de Buseu, el espectáculo comenzó a las 9 de la mañana. 


Esperando el almuerzo

Una vez acomodados dentro del escondite fotográfico, comprobamos que los primeros buitres leonados, se impacientaban esperando la llegada del vehículo que subía la carroña. En cuando aparcó el coche en un extremo del prado, bajaron ocupando todo el escenario que teníamos frente el espejo-espía.


Pidiendo pista de aterrizaje


Nada salir del coche uno de los miembros de la familia Canut cargado con una caja llena de despojos cárnicos, se ve rodeado por un ejército de buitres leonados, hambrientos e impacientes. A pesar de su tamaño, son carroñeros, ninguno osará tocar un ser vivo. 


Sin miedo a los buitres

En un momento dado apareció en un lateral del prado una oveja acompañada por su cordero, justo cuando todo lleno de unos carroñeros que no les hicieron el menor caso. Cuando alguien os cuente que los buitres atacan el ganado, no lo creáis, es un listo que pretende una subvención de la administración, por una res muerta mientras estaba abandonada en la montaña. Sería como pretender pedir una compensación por un robo en un coche, aparcado en cualquier calle. 


Melé de buitres en Buseu

A groso modo calculo que durante toda la jornada entrarían al muladar unos 200-250 buitres leonados buscando alimento. La confusión inicial no duró mucho porque los alimentan con huesos grandes que tienen poca carne, son los que prefieren los quebrantahuesos. Hasta en el mundo de la ornitología, ser una estrella tiene sus ventajas.

 

Llega el buitre negro

Los señores oscuros

Una vez pasados los primeros minutos de confusión y las peleas por los mejores manjares, donde incluso se llega a formar algo semejante a una melé de rugby, aparecen los buitres negros. Ellos se saben más grandes, ante una pelea, son conscientes que saldrán ganando, pero se nota que respetan a los leonados porque son mucho más numerosos. 


Buitre negro reclamando un prémio


Los ejemplares de leonado más hambrientos pueden llegar a plantar cara a un buitre negro, pero el enlutado sabe hacerse respetar. Los conflictos tienen su propio ritual, los “señores oscuros” se hinchan para parecer más grandes, cuando eligen el bocado en manos de un leonado, agachan la cabeza con lo que se erizan dos mechones de plumas en los hombros, esto les hace parecer aún más grandes. 


Buitre negro amenazando

Caminan pausadamente en dirección a su víctima, dando pasos largos, como intentando advertir para evitar una pelea. Si el buitre leonado no se resigna a perder su tesoro, el negro abre las alas y no dudará en empujarlo con las garras. Si la víctima esta de espaldas y no se percata de la llegada del “espíritu negro”, comprobará como salta sobre su espalda, empujando al propietario del despojo con ambas garras simultáneamente, alejándolo sin remedio del ansiado bocado. 


Buitre negro en Buseu

En algunos momentos llegamos a observar hasta nueve buitres negros, con diferentes plumajes. Observarlos de cerca permite comprobar que son animales totémicos, impresionantes, parecen poderosos espíritus que incluso recuerdan al Nosferatu de Friedrich Whihelm Murnau (1922). Sin duda son seres altivos, que se saben poderosos como para poder pasear rodeados por un ejército de leonados, y elegir una víctima a la robar su bocado favorito. 


El espíritu oscuro


 Los delicados señores blancos


Alimoche en Buseu

Casi en paralelo a la llegada de los buitres negros aparecen los “ligeros” alimoches, vimos un máximo de tres simultáneos. Básicamente era una pareja que paseaba entre gigantes violentos, ignorándolos mientras recogían las migas que han caído al suelo. Con su fino pico, parecido a delicadas pinzas de un cirujano, demuestran ser capaces de obtener suficiente alimento y con facilidad. 


Cópulas en el comedor


Son aves descaradas, cuando la pareja se encontraba después de un recorrido de alimentación, realizaban una rápida cópula para celebrarlo, copularon cinco veces en la misma mañana. Nos sorprendió comprobar que realizar sexo en medio del comedor, parecía molestar mucho a los buitres negros, si los descubrían cerca, no dudaban en lanzarles un picotazo o una patada a la espalda para separarlos.



Dos especies más se presentaron en el muladar, una pareja de cuervo grande (Corvus corax) que no parecía muy preocupada en buscar alimento. 


Cuervo grande en Buseu

Además se presentaron cuatro cornejas negras (Corvus corone), que después de un breve paseo entre buitres, se cansaron y marcharon, por donde habían venido.

Corneja negra en Buseu

La aparición estelar, el quebrantahuesos

Quebrantahuesos adulto en Buseu


El quebrantahuesos estuvo cerca de la extinción en la Península Ibérica, por suerte la protección de la alta montaña, el aporte de alimentación suplementaria en muladares específicos y los programas de cría en cautividad, han conseguido recuperar la especie y expandir sus poblaciones.




Entre buitres que básicamente son monocromáticos, los leonados marrones, los negros, muy oscuros y los blancos alimoches, ellos son unas aves grandes, multicolores. Por si fueran poco llamativos sus plumajes de adulto, estos han aprendo a maquillarse para estar aún más atractivos. Para conseguirlo se bañan en charcos que tengan barro férrico (óxido de hierro).


Quebrantahuesos adulto y maquillado


Estudios recientes han descartado que lo hagan por mantener alejados parásitos, consideran que es una técnica que les permite mejorar su aspecto, facilitando sus relaciones sociales gracias a resultar más atractivos. Con el tono rojizo, demuestran que son adultos sanos, fuertes y que conocen todos los secretos de sus amplios territorios. Un 90% de los individuos ibéricos presentan tonalidades más o menos anaranjadas, obtenidas a base baños y las hembras parecen ser las más aficionadas al color anaranjado. Además de este detalle, los quebrantahuesos presentan una marcada en la evolución del plumaje de sus primeros años, hasta que alcanzan la madurez sexual.


Quebrantahuesos de 3cy
 

Diferentes plumajes

Dejando aparte los plumajes de los pollos en el nido, una vez obtienen sus primeras plumas de vuelo, hasta diciembre de su primer año, los juveniles de primer año calendario (1cy), presentan la cabeza y cuello negros, el iris oscuro y una barba muy pequeña. Son aves básicamente negras, que en el dorso presentan un difuso escudo blanquecino. Esta especie tiene otra singularidad, en sus primeros años, los inmaduros son más grandes que los adultos, esto les permite ganar las pugnas para obtener los mejores bocados, una estrategia que favorece su supervivencia.


Quebrantahuesos 2cy en Buseu


En su segundo año de vida, el joven de 2cy, desde los 9 meses hasta el año y 9 meses (10-21 meses), inician la primera muda de las rémiges y aclaran el plumaje ventral.

El inmaduro de 3cy, desde 1 año y 10 meses, hasta los 2 años y 9 meses (22-33 meses), empieza a aclarar la cara y las partes ventrales. El subadulto de 4cy, desde los 2 años y 10 meses hasta los 3 años y 9 meses (34-45 meses), se ha hecho más esbelto, presenta la nuca clara y un marrón ventral mucho más homogéneo.

Quebrantahuesos subadulto en Buseu


El adulto imperfecto, las aves de 5cy (46-57 meses) y 6cy (58-69 meses), desde los 3 años y 10 meses, hasta los 5 años y 9 meses, se parecen mucho a un adulto, aunque su cabeza y cuellos presentan trazas de coloración negra. Alcanzan la madurez sexual a partir de los 6 años.

Por último, el adulto 7cy, desde los 5 años y 9 meses en adelante, con 70 meses de vida, tienen  la cabeza, cuello, vientre y calzas claros, pero suelen llevarlos teñidos de un color rojizo. Rematan su cara con una llamativa barbar negra, que en las primeras edades es muy poco patente. Estas son aves son grandes que cuentan con una envergadura media de 2,54 m y una longitud 1,09 m. Su silueta en vuelo es esbelta y estilizada, con alas largas y estrechas, rematadas por una cola larga. Su masa corporal media es de 5,18 kg en los machos, mientras que las hembras son ligeramente más grandes, con 5,85 kg.

 

Nidificación

El periodo de celo se inicia en diciembre. Para ubicar sus nidos eligen repisas en cortados rocosos de la alta montaña, prefieren hacer el nido en una pequeña cueva o en lugares con algún saliente superior, a modo de techumbre, que les proteja de las inclemencias invernales. Ponen entre uno y dos huevos, raramente tres, que incuban entre 55 y 60 días. Los huevos eclosionan en abril, frecuentemente, solo sobrevive el primer pollo. Este abandona el nido a los 106-134 días de edad y ensayan sus primeros vuelos entre finales de mayo y finales de agosto.

 

Quebrantahuesos tragando en Buseu

Alimentación

Su dieta se compone básicamente de huesos y carne de cadáveres de vertebrados, fundamentalmente mamíferos, pero también pueden comer aves y reptiles. Son capaces de engullir grandes huesos, aunque para lograrlo han de contorsionar el cuello y abrir exageradamente el pico. Para acceder al tuétano de los grandes huesos que no pueden tragar, remontan el vuelo y los dejan caer sobre piedras, para que una vez partidos, puedan tragarlos. En el muladar no son aves agresivas, si hay algún conflicto, cogen el hueso con una mano y huyen volando. Si tienen suficiente espacio y tranquilidad, los tragan y se marchan. Si hay algún conflicto con algún joven quebrantahuesos, los adultos renuncian a la pugna y dejan el bocado al jovencito impulsivo.

 

Quebrantahuesos adulto con bandera alar

Lecturas de anillas y banderas

Quebrantahuesos:

Adulto, con bandera verde 29 ala derecha, dígito blanco, bandera blanca 29 ala izquierda, dígito negro.

Adulto, bandera blanca, ala izquierda, dígitos negros, 41.

Adulto, bandera blanca, ala derecha, dígito negro 3C.

Adulto, bandera blanca, ala derecha, dígito negro 3U, bandera azul, ala izquierda, 3U.

Adulto, bandera amarilla, ala izquierda 25, ala derecha, bandera roja, 25.

Adulto con célula solar en el dorso para alimentar un emisor vía satélite, sin más marcas.

 

Buitre negro con PVC (WHT) en Buseu

Buitre negro:

Anilla amarilla pata izquierda, NHT, de abajo arriba, dígito negro.

Anilla amarilla pata izquierda, MHL, de abajo arriba, dígito negro.

Anilla amarilla pata izquierda, WHT, de abajo arriba, dígito negro.

Anilla azul pata izquierda, OHF, de abajo arriba, dígito blanco.

 

Buitre leonado con anilla de PVC en Buseu

Buitre leonado:

Anilla azul, pata derecha, CP3, de abajo arriba, dígito blanco.

 

Acentor común encelado ante su reflejo en el cristal espejo

Además de los necrófagos pudimos observar u oír otras especies, por destacar algunas: ciervo (Cervus elaphus); collalba gris, culebrera europea (Circaetus gallicus); alcaudón dorsirrojo (Lanius collurio); pico picapinos (Dendrocopos major); cuco (Cuculus canorus bangsi); chotacabras europeo (Caprimulgus europaeus); cárabo común (Strix aluco); autillo (Otus scops); o acentor común (Prunella modularis). Sin duda una visita a Buseu, es uno de los mejores espectáculos naturalistas que se puede disfrutar en la Península Ibérica, algo que no debes perderte, al menos una vez en la vida.

 

Una simple, pero bella lavandera blanca en Buseu

Bibliografía

https://www.buseuproject.com/

Margalida, A. (2016). Quebrantahuesos – Gypaetus barbatus. En: Enciclopedia Virtual de los Vertebrados Españoles. Salvador, A., Morales, M. B. (Eds.). Museo Nacional de Ciencias Naturales, Madrid. http://www.vertebradosibericos.org/

https://www.vertebradosibericos.org/aves/gypbar.html

https://anuariorocin.blogspot.com/2020/01/plumajes-y-muda-del-quebrantahuesos.html

https://plumarium.es/quebrantahuesos/

https://www.pajaricos.es/mas/masquebrantahuesos.htm

https://www.euskadi.eus/contenidos/informacion_publica/inf_20140514132339/es_def/adjuntos/20140211_PG-Necrofagas_FINAL.pdf

https://www.miteco.gob.es/content/dam/miteco/es/biodiversidad/temas/conservacion-de-especies/laniusminor_tcm30-483581.pdf

 

Sierra de Boumort



En busca del alcaudón chico

 

Alcaudón chico

21 y 22 de mayo de 2026

Tengo una asignatura pendiente, nunca he observado un alcaudón chico (Lanius minor). Este pequeño alcaudón es un mito, porque es el vertebrado más escaso de la península. Para intentar lo imposible me acerqué a la ZEPA de los secanos de Mas de Melons-Alfés. Esta es una zona de mosaicos de cultivos de secano, que se extiende por una superficie de 1.431 ha.


Los secanos de Lleida y Mas de Melons


Es la mejor zona de aves esteparias de Catalunya y sus estrellas indiscutibles son la alondra Ricotí (Chersophilus duponti) y el alcaudón chico. Esta última especie tenía aquí sus últimas parejas reproductoras del occidente europeo. Según el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas del MITECO, está considerada como especie en peligro de extinción (Real Decreto 139/2011, de 4 de febrero), y en situación crítica (TEC/1078/2018).


Tomillar de Alfés, antiguo aredromo


El alcaudón chico se distribuye por la orilla norte del Mediterráneo. Este pequeño consumidor de insectos grandes, selecciona hábitats tipo adehesados, dominados por grandes árboles rodeados de mosaicos con cultivos herbáceos, cereal y barbechos. Elige un percha prominente desde donde se lanza para capturar los insectos que se refugian en los márgenes arbustivos que sean amplios frondosos. Es una especie estival que empieza su viaje migratorio en el mes de agosto y regresa en primavera para reproducirse.


Grajilla en Mas de Melons


Su declive poblacional en el estado ha sido radical, entre los años 2002 y 2018, la especie pasó de tener 24 pares reproductores a sólo 6 parejas, en 2017, y ninguna en 2018. Las últimas parejas que sacaron pollos en libertad lo consiguieron en esta área de la llanura leridana. Previamente se habían extinguido otros dos pequeños núcleos de población que quedaban en los Aigüamolls de l’Empordà (2002) y en una zona aragonesa próxima a esta.


Chova piquirroja en Mas de Melons

Ante el hundimiento de sus poblaciones, en 2006 e inició un programa de reproducción en cautividad capitaneado por la Fundación Trenca, que implementaron en el Centro de Fauna de Vallcalent, en la finca de Torreribera (Lleida). Desde el inicio del programa se ha conseguido liberar un total de 1.191 pollos, hasta 2022. El problema es que solo han regresado de la invernada 56 ejemplares.


Alcaraván común en Mas de Melons

En 2020 se liberaron 55 pollos nacidos en cautividad y se comprobó la reproducción de 4 parejas, todas ellas formadas por ejemplares nacidos en cautividad. Pero la situación no mejoró, en 2021 se soltaron 28 pollos y criaron dos parejas, pero no eclosionó ningún huevo.


Carraca en Mas de Melons

Con estos mimbres previos, tenía nulas posibilidades de encontrar ningún ejemplar, pero aun así quería conocer esa zona que me pillaba de camino hacía los Pirineos. Recorrí el Tomillar de Alfés, los Secanos de Alfés y el parque de Mas de Melons, lo que me permitió observar y, en algunos casos fotografiar: aguilucho cenizo, arpellot cendrós (Circus pygargus); alcaraván común, torlit (Burhinus oedicnemus); calandria común, calàndria (Melanocorypha calandra); carraca europea, cavaller (Coracias garrulus); chova piquirroja, Gralla de bec roig (Pyrrhocorax graculus); grajilla occidental, gralla (Corvus monedula spermologus); y oí el reclamo de la ganga ibérica, Ganga (Pterocles alchata).


Los secanos de Alfés

Bibliografia:

https://parcsnaturals.gencat.cat/es/xarxa-de-parcs/fitxes-dels-parcs/fitxa-mas-de-melons/

https://mediambient.gencat.cat/es/05_ambits_dactuacio/patrimoni_natural/fauna-autoctona-protegida/centres-fauna-salvatge-animals-ferits/funcions-centres-recuperacio/centres-recuperacio-departament/centre-fauna-vallcalent/

https://fundacion-biodiversidad.es/proyectos_ficha/evaluacion-de-la-poblacion-de-alcaudon-chico-lanius-minor-2020-y-2021/

https://www.miteco.gob.es/content/dam/miteco/es/biodiversidad/temas/conservacion-de-especies/laniusminor_tcm30-483581.pdf


El Magro, 18 meses después de la DANA

 

Río Magro, Requena, abril de 2026

Ha pasado un año y medio de la devastadora DANA del 29 de octubre de 2024 y sus consecuencias siguen afectando la comarca de Requena-Utiel. Todavía quedan puentes sin reparar, carreteras cortadas como la Nacional III, a su paso por Utiel, innombrables pistas siguen intransitables, pero si hay un lugar donde se notan sus consecuencias es en la zona inundable del río Magro.


Lavandera casdeña (Motacilla cinérea), en el Magro, abril 2026


Muchos campos se han abandonado, otros han tenido que empezar de cero, han replantado viñas enteras, se han levantado emparrados y nuevos goteos. Algunas parcelas todavía tienen restos de basura, postes de emparrados retorcidos y sus cables semienterrados, incluso aún quedan los restos de algún coche.


Uno de los bosques de ribera desaparecidos, Hortunas, Requena


Los bosques de ribera, prácticamente han desaparecido, solo quedan en pie algunos chopos afortunados. El cauce de ríos y ramblas, se ha modificado en muchos sitios, esto implica que han desaparecido los lugares de reproducción de muchas especies, lo que dificultará la nidificación de pájaros carpinteros, oropéndolas, carriceros, páridos, chochines, currucas y zarceros


Río Magro en Hortunas, después de la DANA


Quizás el caso más grave sea que ha desaparecido la colonia de cría de gorrión moruno (Passer hispaniolensis) que había en Hortunas, y que era la única estable en del País Valenciano.


Rizoma de caña (Arundo donax) arrastrado por la dana


Pero como todo en este mundo, lo que perjudica a unas especies, puede beneficiar a otras. El impresionante arrastre de áridos, troncos y grandes piedras que modificó el Magro, ha eliminado mucha vegetación, entre ella las espesas matas de las invasoras cañas (Arundo donax), que cegaban muchos tramos y uniformando el hábitat. 


Abejaruco (Merops apiaster)


La monstruosa avenida ha creado nuevos taludes arenosos donde criaran los abejarucos (Merops apiaster). Se han formado nuevas pozas donde podrán pescar los martines pescadores (Alcedo atthis).


Garcilla Cangrejera y cigüeñuelas en el Magro, Requena


En las zonas más llanas han aparecido amplias lagunas fluviales donde pescan las garzas reales (Ardea cinerea), así como pequeñas islas de gravas que ahora frecuentan los chorlitejos chicos (Charadrius dubius), las lavanderas cascadeñas (Motacilla cinérea), el andarríos chico (Actitis hypoleucos), las cigüeñuelas (Himantopus himantopus), e incluso reciben la visita de una garcilla cangrejera (Ardeola ralloides). Algunos campos abandonados se han cubierto de vegetación rala que ahora aprovechan varias parejas de terrera común (Calandrella brachydactyla), casi a las puertas del casco urbano de Requena.


Terrera común (Calandrella brachydactyla)


La naturaleza nos demuestra su resiliencia, solo necesita que la dejemos tranquila y enseguida recoloniza los nuevos arenales, los campos baldíos, incluso los montones de cañas y cepas arrastradas, ahora ofrecen refugio a insectos, pequeños mamíferos y aves. En algunos tramos de los cañones del Magro, han desaparecido los caminos cortados por la avenida, impidiendo el paso. Esto ha creado rincones muy tranquilos que aprovecharán las parejas de águilas, que siguen fieles a sus territorios.


Flamenco (Phoenicopterus roseus), en el Pontón


En las balsas de El Pontón, se nota el paso migratorio y la llegada de la primavera. El domingo 19 de abril había un juvenil de flamenco (Phoenicopterus roseus), descansando y alimentándose. Las libélulas y las mariposas revolotean por la orillas, de las primeras pude identificar Sympetrum fonscolombii y Coenagrion caerulescens, de las segunda, cardera (Vanessa cardui) y macaón (Papilio machaon).


Sympetrum fonscolombii

 

Macaón (Papilio machaon)

Texto y fotos de Rafa Muñoz, Arxiu RMiB