En busca del alcaudón chico

 

Alcaudón chico

21 y 22 de mayo de 2026

Tengo una asignatura pendiente, nunca he observado un alcaudón chico (Lanius minor). Este pequeño alcaudón es un mito, porque es el vertebrado más escaso de la península. Para intentar lo imposible me acerqué a la ZEPA de los secanos de Mas de Melons-Alfés. Esta es una zona de mosaicos de cultivos de secano, que se extiende por una superficie de 1.431 ha.


Los secanos de Lleida y Mas de Melons


Es la mejor zona de aves esteparias de Catalunya y sus estrellas indiscutibles son la alondra Ricotí (Chersophilus duponti) y el alcaudón chico. Esta última especie tenía aquí sus últimas parejas reproductoras del occidente europeo. Según el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas del MITECO, está considerada como especie en peligro de extinción (Real Decreto 139/2011, de 4 de febrero), y en situación crítica (TEC/1078/2018).


Tomillar de Alfés, antiguo aredromo


El alcaudón chico se distribuye por la orilla norte del Mediterráneo. Este pequeño consumidor de insectos grandes, selecciona hábitats tipo adehesados, dominados por grandes árboles rodeados de mosaicos con cultivos herbáceos, cereal y barbechos. Elige un percha prominente desde donde se lanza para capturar los insectos que se refugian en los márgenes arbustivos que sean amplios frondosos. Es una especie estival que empieza su viaje migratorio en el mes de agosto y regresa en primavera para reproducirse.


Grajilla en Mas de Melons


Su declive poblacional en el estado ha sido radical, entre los años 2002 y 2018, la especie pasó de tener 24 pares reproductores a sólo 6 parejas, en 2017, y ninguna en 2018. Las últimas parejas que sacaron pollos en libertad lo consiguieron en esta área de la llanura leridana. Previamente se habían extinguido otros dos pequeños núcleos de población que quedaban en los Aigüamolls de l’Empordà (2002) y en una zona aragonesa próxima a esta.


Chova piquirroja en Mas de Melons

Ante el hundimiento de sus poblaciones, en 2006 e inició un programa de reproducción en cautividad capitaneado por la Fundación Trenca, que implementaron en el Centro de Fauna de Vallcalent, en la finca de Torreribera (Lleida). Desde el inicio del programa se ha conseguido liberar un total de 1.191 pollos, hasta 2022. El problema es que solo han regresado de la invernada 56 ejemplares.


Alcaraván común en Mas de Melons

En 2020 se liberaron 55 pollos nacidos en cautividad y se comprobó la reproducción de 4 parejas, todas ellas formadas por ejemplares nacidos en cautividad. Pero la situación no mejoró, en 2021 se soltaron 28 pollos y criaron dos parejas, pero no eclosionó ningún huevo.


Carraca en Mas de Melons

Con estos mimbres previos, tenía nulas posibilidades de encontrar ningún ejemplar, pero aun así quería conocer esa zona que me pillaba de camino hacía los Pirineos. Recorrí el Tomillar de Alfés, los Secanos de Alfés y el parque de Mas de Melons, lo que me permitió observar y, en algunos casos fotografiar: aguilucho cenizo, arpellot cendrós (Circus pygargus); alcaraván común, torlit (Burhinus oedicnemus); calandria común, calàndria (Melanocorypha calandra); carraca europea, cavaller (Coracias garrulus); chova piquirroja, Gralla de bec roig (Pyrrhocorax graculus); grajilla occidental, gralla (Corvus monedula spermologus); y oí el reclamo de la ganga ibérica, Ganga (Pterocles alchata).


Los secanos de Alfés

Bibliografia:

https://parcsnaturals.gencat.cat/es/xarxa-de-parcs/fitxes-dels-parcs/fitxa-mas-de-melons/

https://mediambient.gencat.cat/es/05_ambits_dactuacio/patrimoni_natural/fauna-autoctona-protegida/centres-fauna-salvatge-animals-ferits/funcions-centres-recuperacio/centres-recuperacio-departament/centre-fauna-vallcalent/

https://fundacion-biodiversidad.es/proyectos_ficha/evaluacion-de-la-poblacion-de-alcaudon-chico-lanius-minor-2020-y-2021/

https://www.miteco.gob.es/content/dam/miteco/es/biodiversidad/temas/conservacion-de-especies/laniusminor_tcm30-483581.pdf


El Magro, 18 meses después de la DANA

 

Río Magro, Requena, abril de 2026

Ha pasado un año y medio de la devastadora DANA del 29 de octubre de 2024 y sus consecuencias siguen afectando la comarca de Requena-Utiel. Todavía quedan puentes sin reparar, carreteras cortadas como la Nacional III, a su paso por Utiel, innombrables pistas siguen intransitables, pero si hay un lugar donde se notan sus consecuencias es en la zona inundable del río Magro.


Lavandera casdeña (Motacilla cinérea), en el Magro, abril 2026


Muchos campos se han abandonado, otros han tenido que empezar de cero, han replantado viñas enteras, se han levantado emparrados y nuevos goteos. Algunas parcelas todavía tienen restos de basura, postes de emparrados retorcidos y sus cables semienterrados, incluso aún quedan los restos de algún coche.


Uno de los bosques de ribera desaparecidos, Hortunas, Requena


Los bosques de ribera, prácticamente han desaparecido, solo quedan en pie algunos chopos afortunados. El cauce de ríos y ramblas, se ha modificado en muchos sitios, esto implica que han desaparecido los lugares de reproducción de muchas especies, lo que dificultará la nidificación de pájaros carpinteros, oropéndolas, carriceros, páridos, chochines, currucas y zarceros


Río Magro en Hortunas, después de la DANA


Quizás el caso más grave sea que ha desaparecido la colonia de cría de gorrión moruno (Passer hispaniolensis) que había en Hortunas, y que era la única estable en del País Valenciano.


Rizoma de caña (Arundo donax) arrastrado por la dana


Pero como todo en este mundo, lo que perjudica a unas especies, puede beneficiar a otras. El impresionante arrastre de áridos, troncos y grandes piedras que modificó el Magro, ha eliminado mucha vegetación, entre ella las espesas matas de las invasoras cañas (Arundo donax), que cegaban muchos tramos y uniformando el hábitat. 


Abejaruco (Merops apiaster)


La monstruosa avenida ha creado nuevos taludes arenosos donde criaran los abejarucos (Merops apiaster). Se han formado nuevas pozas donde podrán pescar los martines pescadores (Alcedo atthis).


Garcilla Cangrejera y cigüeñuelas en el Magro, Requena


En las zonas más llanas han aparecido amplias lagunas fluviales donde pescan las garzas reales (Ardea cinerea), así como pequeñas islas de gravas que ahora frecuentan los chorlitejos chicos (Charadrius dubius), las lavanderas cascadeñas (Motacilla cinérea), el andarríos chico (Actitis hypoleucos), las cigüeñuelas (Himantopus himantopus), e incluso reciben la visita de una garcilla cangrejera (Ardeola ralloides). Algunos campos abandonados se han cubierto de vegetación rala que ahora aprovechan varias parejas de terrera común (Calandrella brachydactyla), casi a las puertas del casco urbano de Requena.


Terrera común (Calandrella brachydactyla)


La naturaleza nos demuestra su resiliencia, solo necesita que la dejemos tranquila y enseguida recoloniza los nuevos arenales, los campos baldíos, incluso los montones de cañas y cepas arrastradas, ahora ofrecen refugio a insectos, pequeños mamíferos y aves. En algunos tramos de los cañones del Magro, han desaparecido los caminos cortados por la avenida, impidiendo el paso. Esto ha creado rincones muy tranquilos que aprovecharán las parejas de águilas, que siguen fieles a sus territorios.


Flamenco (Phoenicopterus roseus), en el Pontón


En las balsas de El Pontón, se nota el paso migratorio y la llegada de la primavera. El domingo 19 de abril había un juvenil de flamenco (Phoenicopterus roseus), descansando y alimentándose. Las libélulas y las mariposas revolotean por la orillas, de las primeras pude identificar Sympetrum fonscolombii y Coenagrion caerulescens, de las segunda, cardera (Vanessa cardui) y macaón (Papilio machaon).


Sympetrum fonscolombii

 

Macaón (Papilio machaon)

Texto y fotos de Rafa Muñoz, Arxiu RMiB

Requena-Utiel: pulso natural de enero

 

Milano real

Enero de 2026

La experiencia que dan 34 años de observar la naturaleza por las campiñas y bosques de la comarca de Requena-Utiel, me permite intuir tendencias. La primera impresión que extraigo de este mes de enero de 2026, es que este año hay muchas menos aves.


Petirrojo europeo


Esta invernada noto a faltar especies como los zorzales, mosquiteros (Phylloscopus collybita), petirrojos (Erithacus rubecula) y colirrojos (Phoenicurus ochruros), todas ellas antaño muy abundantes.


Stereum hirsutum


Aunque este año viene más húmedo, las heladas parecen ser testimoniales y estos cambios se traducen en que los paseos por los bosques son como entrar en un mundo umbrío y silencioso, donde no se escuchan cantos ni se ve ningún movimiento de aves. En cambio, en bosques libres de contaminación, con la humedad prosperan los musgos y líquenes que dan una nota de color a los paseos del naturalista. Sobre un tocón de encina encontré este ejemplar de Stereum hirsutum. Se trata de un hongo de la familia Steraceae, que crece en la madera muerta, es similar a los hongos yesqueros y no es comestible.


Conejo

En los cultivos no hay ni rastro de perdices (Alectoris rufa) ni liebres (Lepus granatensis), la única especie que aparenta seguir prosperando son los conejos (Oryctolagus cuniculus). Como nota única positiva destacar la presencia en la zona central de la comarca de un mínimo de 2 milanos reales (Milvus milvus), que bien podrían ser 4.


Arrendajo


De otro lado, la destroza que implicó la DANA en toda la vega del Magro, y las necesarias actuaciones en la reposición de infraestructuras, se traducen en continuas molestias y en la de saparición de lugares de alimentación y refugio para la nuestra fauna. Sirva como ejemplo dos actuaciones que he detectado en Utiel. En el Hontanar había un rincón donde antes manaba el agua y durante los meses fríos entraban a beber mirlos capiblancos (Turdus torquatus), zorzales y arrendajos (Garrulus glandarius). Allí mismo han construido una balsa para uso contra incendios, cosa necesaria, pero si la hubieran alejado unos metros de ese pequeño santuario, ahora seguiría concentrando muchas aves, donde ahora no se ve ninguna.

Algo parecido ocurre en el Remedio, la DANA destrozó taludes y árboles añosos, se perdieron almeces (Celtis australis) adultos que gracias a sus frutos se convertían en un imán para las aves. Además ahora hay maquinaria pesada trabajando intentando reparar las laderas erosionadas, esto que implica molestias y provoca ahora no se acerque ninguna ave por la zona.


Jabalí

Otro factor negativo es la psicosis que se ha desatado en contra de los jabalís (Sus scrofa), a causa de la peste porcina en Barcelona. Ello ha provocado la desmesurada e incomprensible medida adoptada por la Generalitat, que ha autorizado su caza todo el año y además paga 40€ por cada ejemplar abatido. Esto convierte montes antes tranquilos fuera de la época cinegética en zona de guerra, cuando se esconde el sol.

Los montes siguen llenos de cazadores ávidos de sangre y de recompensas, lo que convierte nuestras sierras en un lugar altamente peligroso para el resto de actividades en la naturaleza. Cualquier gatillo fácil puede confundir a corredores, ciclistas, paseantes o naturalistas con un pobre jabalí, un animal que solo intenta sobrevivir otro día más.


Zorro atropellado en Fuenterrobles

Tampoco se reducen otras amenazas para la fauna, siguen muriendo muchos animales atropellados, todas las mañanas amanecen las carreteras sembradas de conejos esclafados en el asfalto, pero también mueren animales más grandes. En Fuenterrobles encontré un zorro (Vulpes vulpes) recién atropellado, me conmovió ver sus ojos entreabiertos, todavía vidriosos y húmedos. Eran su despedida de la vida, la de un animal adulto que vestía un espeso y brillante pelaje, que demostraban que estaba en plena forma, el de un animal al que se le debía suponer experiencia ante el tráfico rodado, pero que no tuvo la suerte que el conductor frenará a tiempo, o quizás, que pensara que un zorro menos se traduciría en que hubieran más perdices. A pesar que se han aislado algunas las torres eléctricas, siguen habiendo muchas sin proteger, lo que sigue provocando electrocuciones de muchas aves.


Pico picapinos

Esta compleja mezcla de amenazas parece conseguir doblegar la biodiversidad del interior valenciano, vaciando nuestros campos de aves y mamíferos. En lugares donde antes bullía la vida, como una chopera del Molino Requejo, en la carretera a Estenas, ahora solo se dejó ver una pareja de pico picapinos (Dendrocopos major). Allí nunca faltaban currucas, lavanderas o mosquiteros, quizás deba a los trabajos de la maquinaria pesada que arregla la carretera.


Avefría

Otro lugar donde se detectan los cambios del pulso de la naturaleza es la balsa de riegos de la Comunidad de Regantes de Campo Arcís. Hace pocos años, todas las invernadas se asentaba un grupo de avefrías (Vanellus vanellus), este año solo se ha quedado una. Muy probablemente sea que a consecuencia del cambio climático, esas aves que antes venían a refugiarse en este rincón del Mediterráneo, ahora prefieran quedarse más al norte.


Campiña de Fuenterrobles


Solo me resta despedir esta pequeña crónica, confiando en que el mes de febrero mejore la biodiversidad invernal de la comarca de la Plana de Utiel-Requena.


Nieve en el Negrete, 25 de enero


El día 25, aunque fue ventoso y frío me permitió realizar dos buenas observaciones. La primera fue comprobar que cayó una pequeña nevada que cuajó en lo alto de la Sierra del Negrete, lo que siempre es buena noticia para la salud de nuestros bosques. 


Buitre leonado

La segunda es que en el embalse de Contreras pude observar un hecho curioso y esperanzador. Una pareja buitres leonados (Gyps fulvus) ocupaba un hueco del cantil próximo a la presa. Uno de los ejemplares, aparentaba incubar, mientras tanto el otro se dedicaba a ir a los pinos cercanos, donde se posaba torpemente. Intentaba arrancar ramas de la copa pero se le cayeren la mayoría, al no poder sujetarlas con su enorme garra. Una vez cogía una, levantaba el vuelo y la llevaba hasta el nido. Esta acción la repitió varias veces. Un año más, esa colonia de cría parece prosperar, lo que es una buena noticia que nos sirve para cerrar este mes frío y algo triste, con una nota de optimismo. 


Texto y Fotos de Rafa Muñoz.

 

Una gaviota enana en el Pontón

 


Requena, 21 de diciembre de 2025

Por primera vez, según mis datos, una gaviota enana (Hydrocoloeus minutus) ha visitado las balsas de El Pontón. Esta es un ave muy especial, porque está muy lejos de sus áreas habituales, es una especie que en la invernada no suele acercarse mucho a la costa y menos aún se les puede observar tierra adentro.

Es la más pequeña de las gaviotas que podemos ver en Iberia, no sobrepasa los 69 cm de envergadura, mientras que la gaviota más frecuente en la comarca es la gaviota reidora (Chroicocephalus ridibundus) que puede alcanzar los 99 cm.




Después de su reducido tamaño, lo segundo que llama la atención son sus movimientos rápidos nerviosos, mientras nada recogiendo minúsculos insectos flotantes, con su pico pequeño, fino y de un color negro intenso. También pueden capturarlos en vuelo, pero esa mañana fría i gris, se dedicó a nadar, dando continuos giros para ir recogiéndolos de la superficie del agua.

Esta gaviota se reproduce en el norte y el centro de Europa. En invierno unos pocos ejemplares se distribuyen por las aguas mediterráneas, pero prefieren estar mar adentro. Solo muy ocasionalmente, algunos ejemplares huyendo del mal tiempo, pueden refugiarse en las costas.




Mucho más difícil es que algún individuo, empujado por los vientos, se despiste y aparezca en el interior peninsular, al amparo de alguna laguna, como ha sido este caso. Bien seguro que los recientes temporales de lluvias acompañadas de vientos de levante, la han empujado a la comarca de Utiel-Requena.

Según la plataforma eBird, esta sería la primera observación de esta especie en el interior valenciano. Aunque en la zona Pétrola, Albacete, se ha observado varias veces.




Estas balsas de riego son un refugio vital para muchas especies i cada día que pasa se siguen sumando especies nuevas. La biodiversidad detectada en las balsas de riego de la Comunidad de Regantes de Campo Arcís, bien merecería disponer de una figura de protección.

Como mínimo debería ser un refugio de caza, porque hoy los disparos sonaban muy cerca, a pesar de estar situada en una zona muy humanizada, frecuentada por gente que pasea los perros, que va en bicicleta o simplemente, que observa las aves.

 


Texto y fotos de Rafa Muñoz, Arxiu RMiB. 2025.



Mas de Caballero, un mundo perdido

 

Mas de Caballero y la sierra de la Atalaya, Arxiu RMiB

En medio de una zona boscosa perdida en los llanos que separan la Sierra del Negrete (Utiel) que tiene como cima más elevada el pico del Remedio (1306 m.), de la Sierra de la Atalaya (Chelva), con 1157 msnm. Allí se abren unos antiguos cultivos dominados por la aldea del Mas de Caballero. Este caserío pertenece a Chelva, aunque por carretera está mejor comunicado con Utiel y Requena gracias a la CV-391. Esta pequeña localidad, hoy en día despoblada, se encuentra situada a 941 metros de altitud, en los conocidos como llanos de Villar de Tejas, donde confluyen las escorrentías que forman el río Reatillo, un afluente que tras pasar por Chera y Sot de Chera, desemboca en el río Turia.

 

Jaume I

El Vizcondado de Chelva, tierra de frontera y conflictos

Estas tierras fueron frontera histórica y, por tanto, zona de litigio entre el grueso de sus pobladores mudéjares, el Reino de Castilla, el de Aragón y el de València, por ello no extraña que cambiaran con frecuencia de manos. En 1194 la tomó Pedro II de Aragón (Huesca, 1178-1213). En 1214 la recuperaron los almohades que gobernaban la taifa de València, encabezados por Sayyid Abu Zayd (Baeza, 1195-1268). La Serranía volvió a manos aragonesas en 1238, cuando el rey Jaime I (Montpeller, 1208-1276) tras la conquista cedió estas tierras y las de Altura, al noble navarro Pedro Fernández de Azagra (1196-1246), señor de Albarracín, según consta en el Llibre del Repartiment de València, por tanto esta comarca pasó a pertenecer a la corona de Aragón.

Castillo de Domeño, Arxiu RMiB


En 1386, el señor de Manzanera Pere Lladró de Vilanova compró las poblaciones de Chelva, Tuéjar y Sinarcas al noble Hugo de Bordils, y con ellos, en 1390 fundó el Vizcondado de Chelva. Sus dominios en buena parte coinciden con la actual comarca de la Serranía, tenían como centro neurálgico la ciudad amurallada de Chelva. Se extendían por el valle del río Turia y el valle del río Tuéjar. La baronía tenía como puntos fortificados el castillo de Domeño, el castillo de Tuéjar, el de Sagra, la torre de Castro y Chercol (actual Torrecilla de Chelva). Mientras que los principales núcleos de población eran Loriguilla, Calles y Sinarcas.

Fragmento del Mapa del Reino de València en el siglo XVII

No tardaron en estallar los conflictos económicos entre el señorío feudal aragonés y la pujante ciudad libre que comandaba el reino de València. El desencadenante fueron diversos pleitos por el pasto de ganado o por los impuestos a las maderadas que bajaban por el Turia hasta la capital. Todo ello desencadenó el inicio de las hostilidades. Los jurados que gobernaban la ciudad enviaron tropas que tomaron el control de Chelva, y lo mantuvieron entre 1395 y 1407. Delante del rey justificaron su agresión esgrimiendo el privilegio que les había otorgado el rey Juan I de Aragón, (Perpiñán, 1350-1396). En ese momento, por primera vez, la Serranía dejaba de ser aragonesa para pertenecer al Reino de València, coincidiendo con el inicio del siglo de oro valenciano.

 

La Contienda, Siete Aguas, Arxiu RMiB

Mas de Caballero

La primera referencia de este caserío se encuentra en el archivo de Requena, allí se conserva copia de las escrituras del amojonamiento que se realizó en 1401, para señalizar la frontera que transcurría desde el paraje de la Contienda (Siete Aguas), siguiendo por las tierras castellanas Requena y Moya, en ese momento Utiel era una aldea, y terminaba en el límite con Sinarcas. En ese momento el Mas de Caballero, era un punto intermedio de esa frontera difusa y alejada entre sierras. Para realizar el deslinde se contrataron unos hombres buenos representantes de las diferentes partes litigantes, que pactaron la frontera entre los tres reinos.

Felipe III de Aragón, IV de Castilla


La vida de esta zona quedó truncada con la expulsión de los moriscos que decretó Felipe III de Aragón y IV de Castilla (Madrid, 1578-1621), el 20 de agosto de 1609. Un tercio de los pobladores del Reino de València eran moriscos, y la corona decidió expulsarlos para evitar insurrecciones o que facilitaran la invasión del imperio otomano, que pretendía el dominio del Mediterráneo. La orden inicial se ensayó aplicándola en el reino de Valencia, se estima que unos 120.000 moriscos fueron embarcados y expulsados al norte de África. Este éxodo implicó una severa despoblación, mucho más acusada y dramática en las zonas rurales del interior. Las tierras y todas las posesiones que no se pudieron llevar consigo los proscritos, quedaban en poder de sus antiguos señores feudales.

Mas de Caballero, Arxiu RMiB


Para recuperar el pulso económico de estas tierras hubo que recurrir a la repoblación con cristianos, principalmente venidos del mismo reino, pero estos ocuparon las mejores tierras dejando baldíos los terrenos menos productivos. Después de un periodo que olvido, a mediados del siglo XVII, Mas de Caballero debió volver a ocuparse, prueba de ello es que una de las casas conserva un vetusto dintel labrado con un crucifijo, fechado en 1660.

Mas de Caballero, casa señorial, Arxiu RMiB


En la actualidad quedan restos visibles de unas veinte edificaciones. De la trama urbana de Mas de Caballero destaca la presencia de una gran casa señorial que tiene la fecha de 1902, marcada en una de sus puertas principales. En la parte trasera hay un gran jardín que debió contar con todo tipo de comodidades de la época, para disfrute de los señores del lugar. Junto a ella hay una iglesia de aparente estilo modernista que debió levantarse a principios del siglo XX, ese debió ser el momento de mayor apogeo.

Iglesia de Mas de Caballero, Arxiu RMiB


Del resto de casas de labor que acogieron a los trabajadores, establos y almacenes, destaca la presencia de un palomar, un pozo y un horno moruno. Entre los utillajes carcomidos y medio enterrados por las techumbres derruidas, se puede observar maquinaria agrícola de los años 50, colmenas de corteza de alcornoque y otras más modernas de madera. En otros espacios, todavía se reconocen de entre los escombros un lagar, depósitos para el vino, así como vetustos barriles para almacenarlo.

Palomar, tonel, colmenas y restos de Mas de Caballero, Arxiu RMiB


Estas tierras tienen un paisaje tipo mosaico, en el que las zonas abruptas están ocupadas por el pinar, mientras que en los llanos predomina el cultivo de cereal, con algunas tablas de oliveras y almendros. Ello favorece la presencia de una rica biodiversidad. Solo por señalar algunas de las aves se pueden encontrar citaremos al escribano montesino (Emberiza cia), herrerillo capuchino (Lophophanes cristatus), herrerillo común (Cyanistes caeruleus), zorzal charlo (Turdus viscivorus)  o el águila real (Aquila chrysaetos homeyeri).

 

Escribano montesino (Emberiza cia), Arxiu RMiB

Bibliografía

 Narbona, Rafael. (2019) “El dominio de Valencia sobre el vizcondado de Chelva (1395-1408): sobre la libertad de la ciudad y la libertad del reino. Edad Media. Revista de Historia, 2020, nº 21, pp. 229-255. DOI: https://doi.org/10.24197/em.21.2020.229-255

https://elspoblesvalenciansabandonats.blogspot.com/2010/11/el-mas-de-caballero-villar-de-tejas.html

https://www.requena.es/noticia/documento-del-mes-junio-amojonamiento-1401-entre-vizcondado-chelva-utiel

file:///E:/FOTOS%20VARIUS/MAS%20DE%20CABALLERO/Dialnet-ElDominioDeValenciaSobreElVizcondadoDeChelva139514-7637644.pdf

https://www.rutasjaumei.com/es/protagonistas-jaume-i/11-106/abu-zayd-el-despojado-rey-de-valencia-aliado-de-jaume-i.php

https://el-reino-de-los-valencianos.webnode.es/news/abu-zayd-de-potentado-almohade-a-magnate-cristiano-por-victor-manuel-galan-tendero/

 

Águila real, Arxiu RMiB

Hurones y turones, una tradición

 

Hurón en Fuenterrobles, Arxiu RMiB

El hurón (Mustela putorius furo) es una raza doméstica derivada del turón (Mustela putorius putorius), aunque estudios genéticos sugieren que podría tener genes de otras especies, como el turón de las estepas (Mustela eversmanii). Los primeros hurones pudieron haber sido domesticados por los egipcios entre los años 1500 y 1400 a.C., pero no se han encontrado ejemplares momificados, lo que genera dudas al respecto. Sin embargo, está documentado que César Augusto envió hurones o, quizás, ginetas a las Baleares para controlar las plagas de conejos en el año 6 a.C.

 

El turón

Existen diferencias morfológicas entre el hurón y el turón, siendo una de las principales el color del pelaje, que en el turón es más oscuro, además presenta una máscara facial blanca muy característica. Los hurones, por su parte, suelen ser de menor tamaño, un turón puede alcanzar hasta 45 cm de longitud y pesar aproximadamente 1.500 gramos. La esperanza de vida de estos animales ronda los cinco años, y su hábitat natural se encuentra en zonas cercanas a ríos y áreas húmedas. A diferencia de sus parientes domesticados, los turones son animales solitarios y territoriales. Su actividad es crepuscular y nocturna, durante la cual buscan alimento, que consiste en pequeños mamíferos y reptiles. Ocasionalmente, también consumen huevos, peces, invertebrados o carroña.

Según datos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), las poblaciones de turón están en declive debido a la reducción de sus presas, la destrucción de su hábitat y el uso de venenos, por lo que se encuentra catalogado como especie con preocupación menor.

En el País Valencià, el turón es una especie poco conocida. Sin embargo, existen registros históricos que indican que, hasta finales de la década de 1980, era relativamente frecuente en las comarcas del interior. A partir de 1997, las citas de la especie desaparecen, y no se han localizado ejemplares en las prospecciones realizadas para eliminar al invasor visón americano (Neovison vison). Además, no se ha detectado en estudios con cámaras de fototrampeo, y en los centros de recuperación de fauna valencianos, no se ha registrado ningún ejemplar, lo que podría indicar que la especie se encuentra probablemente extinta en esta parte del Mediterráneo.


Hurón Arxiu RMiB


El hurón

El hurón es un animal doméstico, social y muy curioso, de hecho en los hogares de Estados Unidos es la tercera especie más frecuente, después de perros y gatos. Su domesticación se debió a la necesidad de conseguir proteínas animales y mantener contraladas las poblaciones de roedores que esquilmaban los graneros. Después de generalizarse el uso de los gatos para combatir a los roedores, su principal función quedó reducida a la caza.

El campesinado tenía muy limitado el acceso a las proteínas, ya que no podían cazar grandes herbívoros, ni podían tener armas con que abatirlos. Por ello, el hurón les permitía acceder a presas abundantes, pero difíciles de atrapar como los conejos, ya que a la menor señal de peligro se escondían en huras inaccesibles. Alguien debió darse cuenta que había unos pequeños carnívoros, los mustélidos, que tenían la habilidad de entrar dentro de las madrigueras, lo que provocaba el abandono de su refugio inexpugnable. La domesticación primero y luego, la selección genética fueron la responsables de la aparición del hurón.

Estos poseen cuerpos alargados y pequeños que les permiten internarse en la red de galerías de los vivares donde se refugian los conejos, o asaltar las madrigueras de los roedores. Para conseguir atrapar sus presas estos carnívoros cuentan con una vista, olfato y oído muy desarrollados, lo que les permite desenvolverse a la perfección dentro de estrechos y oscuros corredores o cámaras. Sus presas han aprendido que cuando uno de estos pequeños cazadores entra en sus huras, no hay más posibilidad de supervivencia que salir al exterior y huir. 

En Oceanía, el hurón es considerado una especie invasora, ya que fue introducido para controlar la plaga de unos conejos, también introducidos. Sin embargo, algunos ejemplares escaparon y lograron adaptarse al medio natural. Desde entonces, han proliferado cazando todo tipo de especies autóctonas, que están indefensas frente a la efectividad de un depredador al que no están acostumbradas.


Hurón, Arxiu RMiB


Técnicas de caza

La principal técnica de caza con hurón se denomina ronda de madriguera o caza a toro suelto. Consiste en introducir el hurón en una de las bocas de una madriguera y esperar que salgan las presas, para poder cobrarlas. Cuando un conejo detecta la presencia de un hurón dentro de su refugio, golpea con fuerza a modo de zapateo para avisar de la invasión al resto del grupo, y acto seguido huye. Todos los miembros del clan familiar de gazapos salen fuera huyendo a toda velocidad, utilizando alguna de las distintas bocas del vivar. Los cazadores aprovechan ese momento para dispararles o atraparlos con lazos, redes o capillos. 

El capillo es una red de un metro cuadrado que se coloca interceptando la boca de una madriguera, donde quedan atrapados los conejos que salen a toda velocidad. También se capturan los lagomorfos con perros o ayudándose con aves de cetrería. Un ejemplo cinegético lo encontré durante un paseo por la comarca de Utiel-Requena. En abril de 2011, tuve la oportunidad de coincidir en Fuenterrobles con un huronero que me permitió tomar algunas fotografías mientras introducía su hurón en un majano. 

La caza con hurón está regulada por las leyes cinegéticas y algunas comunidades permiten esta modalidad. No es el caso valenciano, nuestra legislación prohíbe el empleo de hurones para la práctica cinegética, según la Ley 13/2004, de 27 de diciembre, de caza de la Comunidad Valenciana, según el Artículo 12, apartado 2 d.


Foto de portada del libro "La Portera, su historia y sus familias" de Juan Piqueras Haba


Domesticar al hurón

Para poder utilizar el hurón en la caza, es fundamental adiestrarlo adecuadamente. Para ello, se emplean ejemplares jóvenes de hasta seis meses de edad. Es importante acostumbrar al animal al trato con su entrenador, pero este debe aprender a tolerar sus mordiscos, ya que son una conducta natural en las relaciones interespecíficas de los hurones. Ellos tienen un pelaje denso que amortigua el daño que provocan sus afilados caninos, por lo que muerden con fuerza. Gracias a la selección genética y al adiestramiento, se ha logrado que estos animales nerviosos y juguetones por naturaleza se conviertan en seres sociales, tan dóciles y cariñosos como un perro.


Traibolas o garigolas de la familia Ruiz, Arxiu RMiB

La cultura del huronero

El uso del hurón en la caza ha sido una arraigada tradición en el medio rural, por ello, se ha desarrollado toda una cultura específica en torno a esta práctica. En La Portera, Requena, la familia Ruiz mantiene viva la memoria de su abuelo, que fue un orgulloso experto de la caza con hurón. Aún conservan una valiosa colección de garigolas, que allí llaman “traibolas”. Son unos cestillos de esparto, en los que se saca al hurón al campo. Vicente y Gonzalo, me mostraron su colección con orgullo ¡Muchas gracias!




Los huroneros pueden emplean bozales específicos para evitar que el hurón mate al conejo dentro de la madriguera. Este pequeño carnívoro gusta consumir su presa, justo después de matarla, por lo que puede suele ocurrir que una vez se hartos, se queden dormidos allí mismo, aprovechando el calor que emite el cuerpo de su víctima. Esto representa un problema, ya que los hurones solo están activos entre tres y cuatro horas al día y la siesta puede ser prolongada. Cuando un hurón se encama dentro de un vivar, el huronero debe esperar a que salga de la madriguera, si tiene prisa debe cavar para recuperarlo o abandonar su hurón y regresar tiempo después. Para evitarlo se utiliza otra técnica, consiste en aparejar al hurón con un arnés atado a una cuerda; si no sale del interior del vivar, basta con estirar del cordel para recuperarlo. Además, hoy en día existen localizadores GPS específicos para este mustélido que permiten localizarlos y recuperarlos con facilidad.

Para tener localizados los hurones, se utilizan cascabeles o cencerros, ya que existe el riesgo que salgan de la madriguera cabalgando la espalda de un conejo, intentando morderle la nuca para matarlo, por lo que es probable que resulten heridos por los perdigones del cazador atolondrado que dispare al bulto. 


Texto y fotos de Rafa Muñoz. 

Hurón, Arxiu RMiB