El Magro, 18 meses después de la DANA

 

Río Magro, Requena, abril de 2026

Ha pasado un año y medio de la devastadora DANA del 29 de octubre de 2024 y sus consecuencias siguen afectando la comarca de Requena-Utiel. Todavía quedan puentes sin reparar, carreteras cortadas como la Nacional III, a su paso por Utiel, innombrables pistas siguen intransitables, pero si hay un lugar donde se notan sus consecuencias es en la zona inundable del río Magro.


Lavandera casdeña (Motacilla cinérea), en el Magro, abril 2026


Muchos campos se han abandonado, otros han tenido que empezar de cero, han replantado viñas enteras, se han levantado emparrados y nuevos goteos. Algunas parcelas todavía tienen restos de basura, postes de emparrados retorcidos y sus cables semienterrados, incluso aún quedan los restos de algún coche.


Uno de los bosques de ribera desaparecidos, Hortunas, Requena


Los bosques de ribera, prácticamente han desaparecido, solo quedan en pie algunos chopos afortunados. El cauce de ríos y ramblas, se ha modificado en muchos sitios, esto implica que han desaparecido los lugares de reproducción de muchas especies, lo que dificultará la nidificación de pájaros carpinteros, oropéndolas, carriceros, páridos, chochines, currucas y zarceros


Río Magro en Hortunas, después de la DANA


Quizás el caso más grave sea que ha desaparecido la colonia de cría de gorrión moruno (Passer hispaniolensis) que había en Hortunas, y que era la única estable en del País Valenciano.


Rizoma de caña (Arundo donax) arrastrado por la dana


Pero como todo en este mundo, lo que perjudica a unas especies, puede beneficiar a otras. El impresionante arrastre de áridos, troncos y grandes piedras que modificó el Magro, ha eliminado mucha vegetación, entre ella las espesas matas de las invasoras cañas (Arundo donax), que cegaban muchos tramos y uniformando el hábitat. 


Abejaruco (Merops apiaster)


La monstruosa avenida ha creado nuevos taludes arenosos donde criaran los abejarucos (Merops apiaster). Se han formado nuevas pozas donde podrán pescar los martines pescadores (Alcedo atthis).


Garcilla Cangrejera y cigüeñuelas en el Magro, Requena


En las zonas más llanas han aparecido amplias lagunas fluviales donde pescan las garzas reales (Ardea cinerea), así como pequeñas islas de gravas que ahora frecuentan los chorlitejos chicos (Charadrius dubius), las lavanderas cascadeñas (Motacilla cinérea), el andarríos chico (Actitis hypoleucos), las cigüeñuelas (Himantopus himantopus), e incluso reciben la visita de una garcilla cangrejera (Ardeola ralloides). Algunos campos abandonados se han cubierto de vegetación rala que ahora aprovechan varias parejas de terrera común (Calandrella brachydactyla), casi a las puertas del casco urbano de Requena.


Terrera común (Calandrella brachydactyla)


La naturaleza nos demuestra su resiliencia, solo necesita que la dejemos tranquila y enseguida recoloniza los nuevos arenales, los campos baldíos, incluso los montones de cañas y cepas arrastradas, ahora ofrecen refugio a insectos, pequeños mamíferos y aves. En algunos tramos de los cañones del Magro, han desaparecido los caminos cortados por la avenida, impidiendo el paso. Esto ha creado rincones muy tranquilos que aprovecharán las parejas de águilas, que siguen fieles a sus territorios.


Flamenco (Phoenicopterus roseus), en el Pontón


En las balsas de El Pontón, se nota el paso migratorio y la llegada de la primavera. El domingo 19 de abril había un juvenil de flamenco (Phoenicopterus roseus), descansando y alimentándose. Las libélulas y las mariposas revolotean por la orillas, de las primeras pude identificar Sympetrum fonscolombii y Coenagrion caerulescens, de las segunda, cardera (Vanessa cardui) y macaón (Papilio machaon).


Sympetrum fonscolombii

 

Macaón (Papilio machaon)

Texto y fotos de Rafa Muñoz, Arxiu RMiB

Requena-Utiel: pulso natural de enero

 

Milano real

Enero de 2026

La experiencia que dan 34 años de observar la naturaleza por las campiñas y bosques de la comarca de Requena-Utiel, me permite intuir tendencias. La primera impresión que extraigo de este mes de enero de 2026, es que este año hay muchas menos aves.


Petirrojo europeo


Esta invernada noto a faltar especies como los zorzales, mosquiteros (Phylloscopus collybita), petirrojos (Erithacus rubecula) y colirrojos (Phoenicurus ochruros), todas ellas antaño muy abundantes.


Stereum hirsutum


Aunque este año viene más húmedo, las heladas parecen ser testimoniales y estos cambios se traducen en que los paseos por los bosques son como entrar en un mundo umbrío y silencioso, donde no se escuchan cantos ni se ve ningún movimiento de aves. En cambio, en bosques libres de contaminación, con la humedad prosperan los musgos y líquenes que dan una nota de color a los paseos del naturalista. Sobre un tocón de encina encontré este ejemplar de Stereum hirsutum. Se trata de un hongo de la familia Steraceae, que crece en la madera muerta, es similar a los hongos yesqueros y no es comestible.


Conejo

En los cultivos no hay ni rastro de perdices (Alectoris rufa) ni liebres (Lepus granatensis), la única especie que aparenta seguir prosperando son los conejos (Oryctolagus cuniculus). Como nota única positiva destacar la presencia en la zona central de la comarca de un mínimo de 2 milanos reales (Milvus milvus), que bien podrían ser 4.


Arrendajo


De otro lado, la destroza que implicó la DANA en toda la vega del Magro, y las necesarias actuaciones en la reposición de infraestructuras, se traducen en continuas molestias y en la de saparición de lugares de alimentación y refugio para la nuestra fauna. Sirva como ejemplo dos actuaciones que he detectado en Utiel. En el Hontanar había un rincón donde antes manaba el agua y durante los meses fríos entraban a beber mirlos capiblancos (Turdus torquatus), zorzales y arrendajos (Garrulus glandarius). Allí mismo han construido una balsa para uso contra incendios, cosa necesaria, pero si la hubieran alejado unos metros de ese pequeño santuario, ahora seguiría concentrando muchas aves, donde ahora no se ve ninguna.

Algo parecido ocurre en el Remedio, la DANA destrozó taludes y árboles añosos, se perdieron almeces (Celtis australis) adultos que gracias a sus frutos se convertían en un imán para las aves. Además ahora hay maquinaria pesada trabajando intentando reparar las laderas erosionadas, esto que implica molestias y provoca ahora no se acerque ninguna ave por la zona.


Jabalí

Otro factor negativo es la psicosis que se ha desatado en contra de los jabalís (Sus scrofa), a causa de la peste porcina en Barcelona. Ello ha provocado la desmesurada e incomprensible medida adoptada por la Generalitat, que ha autorizado su caza todo el año y además paga 40€ por cada ejemplar abatido. Esto convierte montes antes tranquilos fuera de la época cinegética en zona de guerra, cuando se esconde el sol.

Los montes siguen llenos de cazadores ávidos de sangre y de recompensas, lo que convierte nuestras sierras en un lugar altamente peligroso para el resto de actividades en la naturaleza. Cualquier gatillo fácil puede confundir a corredores, ciclistas, paseantes o naturalistas con un pobre jabalí, un animal que solo intenta sobrevivir otro día más.


Zorro atropellado en Fuenterrobles

Tampoco se reducen otras amenazas para la fauna, siguen muriendo muchos animales atropellados, todas las mañanas amanecen las carreteras sembradas de conejos esclafados en el asfalto, pero también mueren animales más grandes. En Fuenterrobles encontré un zorro (Vulpes vulpes) recién atropellado, me conmovió ver sus ojos entreabiertos, todavía vidriosos y húmedos. Eran su despedida de la vida, la de un animal adulto que vestía un espeso y brillante pelaje, que demostraban que estaba en plena forma, el de un animal al que se le debía suponer experiencia ante el tráfico rodado, pero que no tuvo la suerte que el conductor frenará a tiempo, o quizás, que pensara que un zorro menos se traduciría en que hubieran más perdices. A pesar que se han aislado algunas las torres eléctricas, siguen habiendo muchas sin proteger, lo que sigue provocando electrocuciones de muchas aves.


Pico picapinos

Esta compleja mezcla de amenazas parece conseguir doblegar la biodiversidad del interior valenciano, vaciando nuestros campos de aves y mamíferos. En lugares donde antes bullía la vida, como una chopera del Molino Requejo, en la carretera a Estenas, ahora solo se dejó ver una pareja de pico picapinos (Dendrocopos major). Allí nunca faltaban currucas, lavanderas o mosquiteros, quizás deba a los trabajos de la maquinaria pesada que arregla la carretera.


Avefría

Otro lugar donde se detectan los cambios del pulso de la naturaleza es la balsa de riegos de la Comunidad de Regantes de Campo Arcís. Hace pocos años, todas las invernadas se asentaba un grupo de avefrías (Vanellus vanellus), este año solo se ha quedado una. Muy probablemente sea que a consecuencia del cambio climático, esas aves que antes venían a refugiarse en este rincón del Mediterráneo, ahora prefieran quedarse más al norte.


Campiña de Fuenterrobles


Solo me resta despedir esta pequeña crónica, confiando en que el mes de febrero mejore la biodiversidad invernal de la comarca de la Plana de Utiel-Requena.


Nieve en el Negrete, 25 de enero


El día 25, aunque fue ventoso y frío me permitió realizar dos buenas observaciones. La primera fue comprobar que cayó una pequeña nevada que cuajó en lo alto de la Sierra del Negrete, lo que siempre es buena noticia para la salud de nuestros bosques. 


Buitre leonado

La segunda es que en el embalse de Contreras pude observar un hecho curioso y esperanzador. Una pareja buitres leonados (Gyps fulvus) ocupaba un hueco del cantil próximo a la presa. Uno de los ejemplares, aparentaba incubar, mientras tanto el otro se dedicaba a ir a los pinos cercanos, donde se posaba torpemente. Intentaba arrancar ramas de la copa pero se le cayeren la mayoría, al no poder sujetarlas con su enorme garra. Una vez cogía una, levantaba el vuelo y la llevaba hasta el nido. Esta acción la repitió varias veces. Un año más, esa colonia de cría parece prosperar, lo que es una buena noticia que nos sirve para cerrar este mes frío y algo triste, con una nota de optimismo. 


Texto y Fotos de Rafa Muñoz.