Buseu: la Meca de los carroñeros ibéricos

 

Quebrantahuesos adulto en Buseu, Lleida

Eduardo Blanco Mendizábal (eduardo@ebmfoto.com www.ebmfoto.comofertaba en su web un taller fotográfico de fin de semana en Buseu y no me lo pensé mucho. El día 21 de mayo salí desde València en dirección a Pirineos. En la comarca leridana del Pallars Sobirà, a la derecha del río Noguera Pallaresa, nada más pasar la Pobla de Segur se eleva la sierra de Boumort, donde se localiza este lugar mítico para fotógrafos y naturalistas.



En la parte alta del valle se encuentra el despoblado de Buseu, allí el naturalista Jordi Canut compró una de las casas del pueblo de su mujer y 230 hectáreas de tierras a su alrededor. Rehabilitaron con gusto la casa mejor conservada, y a partir de 2012 decidieron iniciar un proyecto vital que les permitiera poderse ganar la vida en plena naturaleza. Para ello crearon observatorios fotográficos de águila real y de quebrantahuesos, que complementaron con un rebaño de ovejas que viven en el monte. Hoy sus hijos Gerard y Cristina continúan y han ampliado miras, han recuperado más casas y han mejorado la oferta de escondites fotográficos (hides). 


Sierra de Boumort

Para acceder a Buseu por la vertiente occidental, hay que trepar por una estrecha y retorcida carretera que pasa por unas pequeñas y olvidadas aldeas, donde todavía resisten unos pocos ganaderos. Sin duda, el plato fuerte del menú que ofertan es el hide de carroñeras que, sin duda, se ha convertido en el mejor de toda Europa porque permite observan a placer las cuatro especies de necrófagos ibéricos: el buitre leonado (Gyps fulvus), el buitre negro (Aegypius monachus), el alimoche (Neophron percnopterus), sin olvidar el espectacular quebrantahuesos (Gypaetus barbatus aureus). Por si no te parece suficiente, además disponen de un hide de águila real (Aquila chrysaetos) y otro de garduña (Martes foina).

 

Cephalanthera longiflora

Viernes 22 de mayo

A mediodía, hice una parada para comer en pinar próximo a Buseu, donde pude ver agateador norteño (Certhia familiaris) y una preciosa orquídea, Cephalanthera longiflora, que es un indicador del buen estado de conservación de estos bosques. 

Garduña en Buseu

Por la tarde, después de las presentaciones del grupo y la cena, entramos al hide de garduña (Martes foina), que tambié recibió la visita de un zorro (Vulpes vulpes) y la de un simpático ratón de campo (Apodemus sylvaticus).


Sábado 23 de mayo, el muladar perfecto

 

Comienza el festín en Buseu

Esa jornada la dedicamos integra a realizar dos sesiones en el hide de carroñeras. Sentarse cómodamente detrás de un cristal espejo, a escasos metros de un espectáculo digno de un gran documental faunístico, abre todo un abanico de posibilidades.


El escenario del festín

El fotógrafo de la naturaleza será el primer interesado en conocer Buseu por su luz, la proximidad de los protagonistas y los fondos escénicos, pero un naturalista podrá disfrutar con los detalles del complejo ritual de alimentación de los necrófagos.


Buitres leonados en Buseu

Un observador atento podrá recrearse con hasta el más mínimo detalle de la estructura de las diferentes especies. Cómodamente sentado en primera fila, se observan innumerables comportamientos, prácticamente imposibles de ver en la naturaleza. Unos individuos son más agresivos, pero antes llegar al conflicto, escenifican toda una serie de gestos amenazantes. Los enfrentamientos son violentos pero breves, siempre hay que evitar heridas. Desde la cercanía se puede comprobar qué alimentos eligen y como los ingieren. Se asiste a la danza del vuelo, así como a los protocolos de aterrizaje o el despegue, en una plataforma atestada de individuos que no suelen estarse quietos. 


La hora de la siesta

Una vez saciada el hambre se pueden observar momentos íntimos de descanso, cuando algunos leonados no dudan en tumbarse en medio del muladar, cierran los ojos y se sumergen en una plácida siesta.


Buitre leonado en Buseu

Algunos individuos llevan anillas de PVC o marcas alares en forma de banderas, cosa que, a posteriori, permite ampliar detalles del historial de cada individuo.


Buitres en Buseu

Las carroñeras cuando visitan un muladar siguen un ritual claramente preestablecido. Como todas las aves grandes necesitan que el sol caliente el aire para aprovechar las corrientes térmicas que faciliten su sustentación y reduzcan el consumo energético del vuelo. Por ello no aparecen en el muladar hasta que sol ha caldeado el ambiente. En el caso de Buseo, el espectáculo comenzó a las 9 de la mañana. 


Esperando el almuerzo

Una vez acomodados dentro del escondite fotográfico, comprobamos que los primeros buitres leonados, se impacientaban esperando la llegada del vehículo que oían subir con la carroña. Nada más aparcó un extremo del prado, bajaron en tropel, ocupando todo el escenario que teníamos frente el espejo-espía. 


Pidiendo pista de aterrizaje


Cuando uno de los miembros de la familia Canut sale del coche cargado con una caja llena de despojos cárnicos, inmediatamente lo rodea un ejército de buitres leonados, hambrientos e impacientes. Pero a pesar de su gran tamaño, son carroñeros, por lo que ninguno osará tocar un ser vivo. 


Sin miedo a los buitres

En un momento dado apareció en un lateral del prado una oveja acompañada por su cordero, justo cuando estaba todo lleno de unos voraces carroñeros que no les hicieron el menor caso. Cuando alguien os cuente que los buitres atacan el ganado, no lo creáis. Sin duda es un listo que pretende obtener una subvención de la administración, por una res muerta mientras estaba abandonada en la montaña. Sería como pedir una compensación por un robo en un coche, aparcado en cualquier calle. 


Melé de buitres en Buseu

A groso modo calculo que durante toda la jornada entrarían al muladar unos 200-250 buitres leonados buscando alimento. La confusión inicial no duró mucho porque los alimentan con huesos grandes que tienen poca carne, son los que prefieren los quebrantahuesos. Hasta en el mundo de la ornitología, ser una estrella tiene sus ventajas.

 

Llega el buitre negro

Los señores oscuros

Una vez pasados los primeros minutos de confusión y las peleas por los mejores manjares, donde incluso se llega a formar algo semejante a una melé de rugby, aparecen los buitres negros. Ellos se saben más grandes, ante una pelea, son conscientes que saldrán ganando, pero se nota que respetan a los leonados, porque son mucho más numerosos. 


Buitre negro reclamando un prémio

Los ejemplares de leonado más hambrientos pueden llegar a plantar cara a un buitre negro, pero el enlutado sabe hacerse respetar. Los conflictos tienen sus propias reglas, los “señores oscuros” se hinchan para parecer más grandes, cuando eligen un bocado en manos de un leonado, agachan la cabeza, con lo que erizan dos mechones de plumas en los hombros, esto les hace parecer aún más grandes. 


Buitre negro amenazando

Caminan pausadamente en dirección a su víctima, dando pasos largos, como intentando advertir sus intenciones y avisar para evitar una pelea. Si el buitre leonado no se resigna a perder su tesoro, el negro abre las alas y no dudará en empujarlo con las garras. Si la víctima esta de espaldas y no se percata de la llegada del “espíritu negro”, comprobará como algo enorme salta sobre su espalda, empujando al propietario del despojo con ambas garras simultáneamente, alejándolo sin remedio del ansiado bocado. 


Buitre negro en Buseu

En algunos momentos llegamos a observar hasta nueve buitres negros, con diferentes plumajes. Observarlos de cerca permite comprobar que son animales totémicos, impresionantes, parecen poderosos espíritus que me recordaron el Nosferatu de Friedrich Whihelm Murnau (1922). Sin duda son seres altivos, que se saben lo suficientemente poderosos como para poder pasear en medio de un ejército de leonados, elegir una víctima y robarle su bocado favorito. 


El espíritu oscuro


 Los delicados señores blancos


Alimoche en Buseu

Casi en paralelo a la llegada de los buitres negros aparecen los “ligeros” alimoches, vimos un máximo de tres simultáneos. Básicamente llegó una pareja que paseaba entre gigantes violentos, ignorándolos mientras recogían las migas que habían caído al suelo. Con su fino pico, parecido a delicadas pinzas de un cirujano, demostraban ser capaces de obtener suficiente alimento y con facilidad. 


Cópulas en el comedor

Son aves descaradas, cuando la pareja después de un recorrido de alimentación, se encontraban realizaban una rápida cópula para celebrarlo. Copularon cinco veces esa misma mañana. Nos sorprendió comprobar que realizar sexo en medio del comedor, parecía molestar mucho a los buitres negros, si los sorprendían cerca, no dudaban en lanzarles un picotazo o una patada a la espalda, para separarlos. 



Dos especies más se presentaron en el muladar, una pareja de cuervo grande (Corvus corax) que no parecía muy preocupada en buscar alimento.


Cuervo grande en Buseu

Además se presentaron cuatro cornejas negras (Corvus corone), que después de un breve paseo entre buitres, se cansaron y marcharon por donde habían venido.


Corneja negra en Buseu

La aparición estelar, el quebrantahuesos

Quebrantahuesos adulto en Buseu


El quebrantahuesos estuvo cerca de la extinción en la Península Ibérica, por suerte la protección de la alta montaña, el aporte de alimentación suplementaria en muladares específicos y los programas de cría en cautividad, han conseguido recuperar la especie y expandir sus poblaciones. 




Entre buitres que básicamente son monocromáticos: los leonados marrones, los negros muy oscuros y los blancos alimoches, ellos son unas aves grandes, multicolores. Por si fueran poco llamativos sus plumajes de adulto, han aprendo a maquillarse para estar aún más atractivos. Para conseguirlo se bañan en charcos que tengan barro férrico (óxido de hierro) donde tiñen su plumaje corporal blanco. 


Quebrantahuesos adulto y maquillado

Estudios recientes han descartado que lo hagan por mantener alejados parásitos, consideran que les permite mejorar su aspecto, facilitando sus relaciones sociales al hacerlos más atractivos. Con el tono rojizo, demuestran que son adultos sanos, fuertes y que conocen todos los secretos de sus amplios territorios. Un 90% de los individuos ibéricos presentan tonalidades más o menos anaranjadas, obtenidas a base baños y las hembras parecen ser las más aficionadas al color anaranjado. Además de este detalle, los quebrantahuesos presentan una marcada en la evolución del plumaje de sus primeros años, hasta que alcanzan la madurez sexual.


Quebrantahuesos de 3cy
 

Diferentes plumajes

Dejando aparte los plumajes de los pollos en el nido, una vez obtienen sus primeras plumas de vuelo y hasta diciembre de su primer año de vida, etapa denominada como primer año calendario (1cy), presentan la cabeza y cuello negros, el iris oscuro y una barba muy pequeña. Con esa edad son aves básicamente negras, y en el dorso presentan un difuso escudo blanquecino. Esta especie tiene otra singularidad, en sus primeros años, los inmaduros son más grandes que los adultos, esto les permite ganar las pugnas para obtener los mejores bocados, una estrategia que favorece su supervivencia. 


Quebrantahuesos 2cy en Buseu

En su segundo año de vida, el joven de 2cy, desde los 9 meses hasta el año y 9 meses (10-21 meses), inician la primera muda de las rémiges y aclaran algo el plumaje ventral. 

El inmaduro de 3cy, periodo que va desde 1 año y 10 meses, hasta los 2 años y 9 meses (22-33 meses), empiezan a aclarar la cara y las partes ventrales. El subadulto de 4cy, desde los 2 años y 10 meses hasta los 3 años y 9 meses (34-45 meses), se ha hecho más esbelto, presenta la nuca clara y un marrón ventral mucho más homogéneo. 


Quebrantahuesos subadulto en Buseu

Los adultos imperfectos, las aves de 5cy (46-57 meses) y 6cy (58-69 meses), desde los 3 años y 10 meses, hasta los 5 años y 9 meses, se parecen mucho a un adulto, aunque su cabeza y cuellos presentan trazas de coloración negra. Alcanzan la madurez sexual a partir de los 6 años.

Por último, el adulto 7cy, desde que cumplen los 5 años y 9 meses en adelante, con 70 meses de vida, tienen  la cabeza, cuello, vientre y calzas claros, pero suelen llevarlos teñidos de rojizo. Rematan su cara con una llamativa barbar negra, que en las primeras edades es muy poco patente, pero ahora es muy larga y conspicua. 

Son aves son grandes que cuentan con una envergadura media de 2,54 m y una longitud 1,09 m. Su silueta en vuelo es esbelta y estilizada, tienen alas largas y estrechas, rematadas por una cola larga. Su masa corporal media es de 5,18 kg en los machos, mientras que las hembras son ligeramente más grandes, con 5,85 kg. 

 

Nidificación

El periodo de celo se inicia en diciembre. Para ubicar sus nidos eligen repisas en cortados rocosos de la alta montaña, prefieren hacer el nido en una pequeña cueva o en lugares que tengan algún saliente superior, que a modo de techumbre les proteja de las frecuentes inclemencias invernales. 

Ponen entre uno y dos huevos, raramente tres, que incuban entre 55 y 60 días. Estos eclosionan en abril, frecuentemente solo sobrevive el primer pollo. Este abandona el nido a los 106-134 días de edad y ensayan sus primeros vuelos entre finales de mayo y finales de agosto.

 

Quebrantahuesos tragando en Buseu

Alimentación

Su dieta se compone básicamente de huesos y carne de cadáveres de vertebrados, fundamentalmente mamíferos, pero también pueden comer aves y reptiles. Son capaces de engullir grandes huesos, aunque para lograrlo han de contorsionar el cuello y abrir exageradamente el pico. Para poder tragar los huesos que no les caben por la boca, remontan el vuelo y los dejan caer sobre piedras, para que se partan y poder tragarlos. En el muladar no son aves agresivas, ante cualquier conflicto, si pueden, cogen el hueso con una mano y huyen volando. Si tienen suficiente espacio y tranquilidad, los tragan y se marchan. En caso de pugnas con algún joven quebrantahuesos, los adultos renuncian, dejando el bocado al jovencito impulsivo.

 

Quebrantahuesos adulto con bandera alar

Lecturas de anillas y banderas

Quebrantahuesos:

Adulto, con bandera verde en ala derecha, con dígitos blancos (29), bandera blanca en ala izquierda, con dígitos negros y la misma cifra.

Adulto con bandera blanca en ala izquierda, con dígitos negros: 41.

Adulto con bandera blanca en ala derecha, con dígitos negros: 3C.

Adulto con bandera blanca en ala derecha con dígitos negros 3U. Bandera azul  en ala izquierda, 3U.

Adulto con bandera amarilla en ala izquierda 25, en ala derecha bandera roja, 25.

Adulto con célula solar en el dorso para alimentar un emisor vía satélite, sin más marcas visibles.

 

Buitre negro con PVC (WHT) en Buseu

Buitre negro:

Anilla amarilla en pata izquierda, NHT, de abajo arriba, dígitos negros.

Anilla amarilla en pata izquierda, MHL, de abajo arriba, dígitos negros.

Anilla amarilla en pata izquierda, WHT, de abajo arriba, dígitos negros.

Anilla azul en pata izquierda, OHF, de abajo arriba con dígitos blancos.

 

Buitre leonado con anilla de PVC en Buseu

Buitre leonado:

Anilla azul en pata derecha, CP3, de abajo arriba, dígito blanco.

 

Acentor común encelado ante su reflejo en el cristal espejo

Además de los necrófagos pudimos observar u oír otras especies, por destacar algunas: ciervo (Cervus elaphus); collalba gris, culebrera europea (Circaetus gallicus); alcaudón dorsirrojo (Lanius collurio); pico picapinos (Dendrocopos major); cuco (Cuculus canorus bangsi); chotacabras europeo (Caprimulgus europaeus); cárabo común (Strix aluco); autillo (Otus scops); o acentor común (Prunella modularis). 

Sin duda una visita a Buseu ofrece uno de los mejores espectáculos naturalistas que se puede disfrutar en la Península Ibérica, algo que no deberías perderte, al menos una vez en la vida. 


Una simple, pero bella lavandera blanca en Buseu

Bibliografía

https://www.buseuproject.com/

Margalida, A. (2016). Quebrantahuesos – Gypaetus barbatus. En: Enciclopedia Virtual de los Vertebrados Españoles. Salvador, A., Morales, M. B. (Eds.). Museo Nacional de Ciencias Naturales, Madrid. http://www.vertebradosibericos.org/

https://www.vertebradosibericos.org/aves/gypbar.html

https://anuariorocin.blogspot.com/2020/01/plumajes-y-muda-del-quebrantahuesos.html

https://plumarium.es/quebrantahuesos/

https://www.pajaricos.es/mas/masquebrantahuesos.htm

https://www.euskadi.eus/contenidos/informacion_publica/inf_20140514132339/es_def/adjuntos/20140211_PG-Necrofagas_FINAL.pdf

https://www.miteco.gob.es/content/dam/miteco/es/biodiversidad/temas/conservacion-de-especies/laniusminor_tcm30-483581.pdf

 

Sierra de Boumort



En busca del alcaudón chico

 

Alcaudón chico

21 y 22 de mayo de 2026

Tengo una asignatura pendiente, nunca he observado un alcaudón chico (Lanius minor). Este pequeño alcaudón es un mito, porque es el vertebrado más escaso de la península. Para intentar lo imposible me acerqué a la ZEPA de los secanos de Mas de Melons-Alfés. Esta es una zona de mosaicos de cultivos de secano, que se extiende por una superficie de 1.431 ha.


Los secanos de Lleida y Mas de Melons


Es la mejor zona de aves esteparias de Catalunya y sus estrellas indiscutibles son la alondra Ricotí (Chersophilus duponti) y el alcaudón chico. Esta última especie tenía aquí sus últimas parejas reproductoras del occidente europeo. Según el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas del MITECO, está considerada como especie en peligro de extinción (Real Decreto 139/2011, de 4 de febrero), y en situación crítica (TEC/1078/2018).


Tomillar de Alfés, antiguo aredromo


El alcaudón chico se distribuye por la orilla norte del Mediterráneo. Este pequeño consumidor de insectos grandes, selecciona hábitats tipo adehesados, dominados por grandes árboles rodeados de mosaicos con cultivos herbáceos, cereal y barbechos. Elige un percha prominente desde donde se lanza para capturar los insectos que se refugian en los márgenes arbustivos que sean amplios frondosos. Es una especie estival que empieza su viaje migratorio en el mes de agosto y regresa en primavera para reproducirse.


Grajilla en Mas de Melons


Su declive poblacional en el estado ha sido radical, entre los años 2002 y 2018, la especie pasó de tener 24 pares reproductores a sólo 6 parejas, en 2017, y ninguna en 2018. Las últimas parejas que sacaron pollos en libertad lo consiguieron en esta área de la llanura leridana. Previamente se habían extinguido otros dos pequeños núcleos de población que quedaban en los Aigüamolls de l’Empordà (2002) y en una zona aragonesa próxima a esta.


Chova piquirroja en Mas de Melons

Ante el hundimiento de sus poblaciones, en 2006 e inició un programa de reproducción en cautividad capitaneado por la Fundación Trenca, que implementaron en el Centro de Fauna de Vallcalent, en la finca de Torreribera (Lleida). Desde el inicio del programa se ha conseguido liberar un total de 1.191 pollos, hasta 2022. El problema es que solo han regresado de la invernada 56 ejemplares.


Alcaraván común en Mas de Melons

En 2020 se liberaron 55 pollos nacidos en cautividad y se comprobó la reproducción de 4 parejas, todas ellas formadas por ejemplares nacidos en cautividad. Pero la situación no mejoró, en 2021 se soltaron 28 pollos y criaron dos parejas, pero no eclosionó ningún huevo.


Carraca en Mas de Melons

Con estos mimbres previos, tenía nulas posibilidades de encontrar ningún ejemplar, pero aun así quería conocer esa zona que me pillaba de camino hacía los Pirineos. Recorrí el Tomillar de Alfés, los Secanos de Alfés y el parque de Mas de Melons, lo que me permitió observar y, en algunos casos fotografiar: aguilucho cenizo, arpellot cendrós (Circus pygargus); alcaraván común, torlit (Burhinus oedicnemus); calandria común, calàndria (Melanocorypha calandra); carraca europea, cavaller (Coracias garrulus); chova piquirroja, Gralla de bec roig (Pyrrhocorax graculus); grajilla occidental, gralla (Corvus monedula spermologus); y oí el reclamo de la ganga ibérica, Ganga (Pterocles alchata).


Los secanos de Alfés

Bibliografia:

https://parcsnaturals.gencat.cat/es/xarxa-de-parcs/fitxes-dels-parcs/fitxa-mas-de-melons/

https://mediambient.gencat.cat/es/05_ambits_dactuacio/patrimoni_natural/fauna-autoctona-protegida/centres-fauna-salvatge-animals-ferits/funcions-centres-recuperacio/centres-recuperacio-departament/centre-fauna-vallcalent/

https://fundacion-biodiversidad.es/proyectos_ficha/evaluacion-de-la-poblacion-de-alcaudon-chico-lanius-minor-2020-y-2021/

https://www.miteco.gob.es/content/dam/miteco/es/biodiversidad/temas/conservacion-de-especies/laniusminor_tcm30-483581.pdf


El Magro, 18 meses después de la DANA

 

Río Magro, Requena, abril de 2026

Ha pasado un año y medio de la devastadora DANA del 29 de octubre de 2024 y sus consecuencias siguen afectando la comarca de Requena-Utiel. Todavía quedan puentes sin reparar, carreteras cortadas como la Nacional III, a su paso por Utiel, innombrables pistas siguen intransitables, pero si hay un lugar donde se notan sus consecuencias es en la zona inundable del río Magro.


Lavandera casdeña (Motacilla cinérea), en el Magro, abril 2026


Muchos campos se han abandonado, otros han tenido que empezar de cero, han replantado viñas enteras, se han levantado emparrados y nuevos goteos. Algunas parcelas todavía tienen restos de basura, postes de emparrados retorcidos y sus cables semienterrados, incluso aún quedan los restos de algún coche.


Uno de los bosques de ribera desaparecidos, Hortunas, Requena


Los bosques de ribera, prácticamente han desaparecido, solo quedan en pie algunos chopos afortunados. El cauce de ríos y ramblas, se ha modificado en muchos sitios, esto implica que han desaparecido los lugares de reproducción de muchas especies, lo que dificultará la nidificación de pájaros carpinteros, oropéndolas, carriceros, páridos, chochines, currucas y zarceros


Río Magro en Hortunas, después de la DANA


Quizás el caso más grave sea que ha desaparecido la colonia de cría de gorrión moruno (Passer hispaniolensis) que había en Hortunas, y que era la única estable en del País Valenciano.


Rizoma de caña (Arundo donax) arrastrado por la dana


Pero como todo en este mundo, lo que perjudica a unas especies, puede beneficiar a otras. El impresionante arrastre de áridos, troncos y grandes piedras que modificó el Magro, ha eliminado mucha vegetación, entre ella las espesas matas de las invasoras cañas (Arundo donax), que cegaban muchos tramos y uniformando el hábitat. 


Abejaruco (Merops apiaster)


La monstruosa avenida ha creado nuevos taludes arenosos donde criaran los abejarucos (Merops apiaster). Se han formado nuevas pozas donde podrán pescar los martines pescadores (Alcedo atthis).


Garcilla Cangrejera y cigüeñuelas en el Magro, Requena


En las zonas más llanas han aparecido amplias lagunas fluviales donde pescan las garzas reales (Ardea cinerea), así como pequeñas islas de gravas que ahora frecuentan los chorlitejos chicos (Charadrius dubius), las lavanderas cascadeñas (Motacilla cinérea), el andarríos chico (Actitis hypoleucos), las cigüeñuelas (Himantopus himantopus), e incluso reciben la visita de una garcilla cangrejera (Ardeola ralloides). Algunos campos abandonados se han cubierto de vegetación rala que ahora aprovechan varias parejas de terrera común (Calandrella brachydactyla), casi a las puertas del casco urbano de Requena.


Terrera común (Calandrella brachydactyla)


La naturaleza nos demuestra su resiliencia, solo necesita que la dejemos tranquila y enseguida recoloniza los nuevos arenales, los campos baldíos, incluso los montones de cañas y cepas arrastradas, ahora ofrecen refugio a insectos, pequeños mamíferos y aves. En algunos tramos de los cañones del Magro, han desaparecido los caminos cortados por la avenida, impidiendo el paso. Esto ha creado rincones muy tranquilos que aprovecharán las parejas de águilas, que siguen fieles a sus territorios.


Flamenco (Phoenicopterus roseus), en el Pontón


En las balsas de El Pontón, se nota el paso migratorio y la llegada de la primavera. El domingo 19 de abril había un juvenil de flamenco (Phoenicopterus roseus), descansando y alimentándose. Las libélulas y las mariposas revolotean por la orillas, de las primeras pude identificar Sympetrum fonscolombii y Coenagrion caerulescens, de las segunda, cardera (Vanessa cardui) y macaón (Papilio machaon).


Sympetrum fonscolombii

 

Macaón (Papilio machaon)

Texto y fotos de Rafa Muñoz, Arxiu RMiB

Requena-Utiel: pulso natural de enero

 

Milano real

Enero de 2026

La experiencia que dan 34 años de observar la naturaleza por las campiñas y bosques de la comarca de Requena-Utiel, me permite intuir tendencias. La primera impresión que extraigo de este mes de enero de 2026, es que este año hay muchas menos aves.


Petirrojo europeo


Esta invernada noto a faltar especies como los zorzales, mosquiteros (Phylloscopus collybita), petirrojos (Erithacus rubecula) y colirrojos (Phoenicurus ochruros), todas ellas antaño muy abundantes.


Stereum hirsutum


Aunque este año viene más húmedo, las heladas parecen ser testimoniales y estos cambios se traducen en que los paseos por los bosques son como entrar en un mundo umbrío y silencioso, donde no se escuchan cantos ni se ve ningún movimiento de aves. En cambio, en bosques libres de contaminación, con la humedad prosperan los musgos y líquenes que dan una nota de color a los paseos del naturalista. Sobre un tocón de encina encontré este ejemplar de Stereum hirsutum. Se trata de un hongo de la familia Steraceae, que crece en la madera muerta, es similar a los hongos yesqueros y no es comestible.


Conejo

En los cultivos no hay ni rastro de perdices (Alectoris rufa) ni liebres (Lepus granatensis), la única especie que aparenta seguir prosperando son los conejos (Oryctolagus cuniculus). Como nota única positiva destacar la presencia en la zona central de la comarca de un mínimo de 2 milanos reales (Milvus milvus), que bien podrían ser 4.


Arrendajo


De otro lado, la destroza que implicó la DANA en toda la vega del Magro, y las necesarias actuaciones en la reposición de infraestructuras, se traducen en continuas molestias y en la de saparición de lugares de alimentación y refugio para la nuestra fauna. Sirva como ejemplo dos actuaciones que he detectado en Utiel. En el Hontanar había un rincón donde antes manaba el agua y durante los meses fríos entraban a beber mirlos capiblancos (Turdus torquatus), zorzales y arrendajos (Garrulus glandarius). Allí mismo han construido una balsa para uso contra incendios, cosa necesaria, pero si la hubieran alejado unos metros de ese pequeño santuario, ahora seguiría concentrando muchas aves, donde ahora no se ve ninguna.

Algo parecido ocurre en el Remedio, la DANA destrozó taludes y árboles añosos, se perdieron almeces (Celtis australis) adultos que gracias a sus frutos se convertían en un imán para las aves. Además ahora hay maquinaria pesada trabajando intentando reparar las laderas erosionadas, esto que implica molestias y provoca ahora no se acerque ninguna ave por la zona.


Jabalí

Otro factor negativo es la psicosis que se ha desatado en contra de los jabalís (Sus scrofa), a causa de la peste porcina en Barcelona. Ello ha provocado la desmesurada e incomprensible medida adoptada por la Generalitat, que ha autorizado su caza todo el año y además paga 40€ por cada ejemplar abatido. Esto convierte montes antes tranquilos fuera de la época cinegética en zona de guerra, cuando se esconde el sol.

Los montes siguen llenos de cazadores ávidos de sangre y de recompensas, lo que convierte nuestras sierras en un lugar altamente peligroso para el resto de actividades en la naturaleza. Cualquier gatillo fácil puede confundir a corredores, ciclistas, paseantes o naturalistas con un pobre jabalí, un animal que solo intenta sobrevivir otro día más.


Zorro atropellado en Fuenterrobles

Tampoco se reducen otras amenazas para la fauna, siguen muriendo muchos animales atropellados, todas las mañanas amanecen las carreteras sembradas de conejos esclafados en el asfalto, pero también mueren animales más grandes. En Fuenterrobles encontré un zorro (Vulpes vulpes) recién atropellado, me conmovió ver sus ojos entreabiertos, todavía vidriosos y húmedos. Eran su despedida de la vida, la de un animal adulto que vestía un espeso y brillante pelaje, que demostraban que estaba en plena forma, el de un animal al que se le debía suponer experiencia ante el tráfico rodado, pero que no tuvo la suerte que el conductor frenará a tiempo, o quizás, que pensara que un zorro menos se traduciría en que hubieran más perdices. A pesar que se han aislado algunas las torres eléctricas, siguen habiendo muchas sin proteger, lo que sigue provocando electrocuciones de muchas aves.


Pico picapinos

Esta compleja mezcla de amenazas parece conseguir doblegar la biodiversidad del interior valenciano, vaciando nuestros campos de aves y mamíferos. En lugares donde antes bullía la vida, como una chopera del Molino Requejo, en la carretera a Estenas, ahora solo se dejó ver una pareja de pico picapinos (Dendrocopos major). Allí nunca faltaban currucas, lavanderas o mosquiteros, quizás deba a los trabajos de la maquinaria pesada que arregla la carretera.


Avefría

Otro lugar donde se detectan los cambios del pulso de la naturaleza es la balsa de riegos de la Comunidad de Regantes de Campo Arcís. Hace pocos años, todas las invernadas se asentaba un grupo de avefrías (Vanellus vanellus), este año solo se ha quedado una. Muy probablemente sea que a consecuencia del cambio climático, esas aves que antes venían a refugiarse en este rincón del Mediterráneo, ahora prefieran quedarse más al norte.


Campiña de Fuenterrobles


Solo me resta despedir esta pequeña crónica, confiando en que el mes de febrero mejore la biodiversidad invernal de la comarca de la Plana de Utiel-Requena.


Nieve en el Negrete, 25 de enero


El día 25, aunque fue ventoso y frío me permitió realizar dos buenas observaciones. La primera fue comprobar que cayó una pequeña nevada que cuajó en lo alto de la Sierra del Negrete, lo que siempre es buena noticia para la salud de nuestros bosques. 


Buitre leonado

La segunda es que en el embalse de Contreras pude observar un hecho curioso y esperanzador. Una pareja buitres leonados (Gyps fulvus) ocupaba un hueco del cantil próximo a la presa. Uno de los ejemplares, aparentaba incubar, mientras tanto el otro se dedicaba a ir a los pinos cercanos, donde se posaba torpemente. Intentaba arrancar ramas de la copa pero se le cayeren la mayoría, al no poder sujetarlas con su enorme garra. Una vez cogía una, levantaba el vuelo y la llevaba hasta el nido. Esta acción la repitió varias veces. Un año más, esa colonia de cría parece prosperar, lo que es una buena noticia que nos sirve para cerrar este mes frío y algo triste, con una nota de optimismo. 


Texto y Fotos de Rafa Muñoz.

 

Una gaviota enana en el Pontón

 


Requena, 21 de diciembre de 2025

Por primera vez, según mis datos, una gaviota enana (Hydrocoloeus minutus) ha visitado las balsas de El Pontón. Esta es un ave muy especial, porque está muy lejos de sus áreas habituales, es una especie que en la invernada no suele acercarse mucho a la costa y menos aún se les puede observar tierra adentro.

Es la más pequeña de las gaviotas que podemos ver en Iberia, no sobrepasa los 69 cm de envergadura, mientras que la gaviota más frecuente en la comarca es la gaviota reidora (Chroicocephalus ridibundus) que puede alcanzar los 99 cm.




Después de su reducido tamaño, lo segundo que llama la atención son sus movimientos rápidos nerviosos, mientras nada recogiendo minúsculos insectos flotantes, con su pico pequeño, fino y de un color negro intenso. También pueden capturarlos en vuelo, pero esa mañana fría i gris, se dedicó a nadar, dando continuos giros para ir recogiéndolos de la superficie del agua.

Esta gaviota se reproduce en el norte y el centro de Europa. En invierno unos pocos ejemplares se distribuyen por las aguas mediterráneas, pero prefieren estar mar adentro. Solo muy ocasionalmente, algunos ejemplares huyendo del mal tiempo, pueden refugiarse en las costas.




Mucho más difícil es que algún individuo, empujado por los vientos, se despiste y aparezca en el interior peninsular, al amparo de alguna laguna, como ha sido este caso. Bien seguro que los recientes temporales de lluvias acompañadas de vientos de levante, la han empujado a la comarca de Utiel-Requena.

Según la plataforma eBird, esta sería la primera observación de esta especie en el interior valenciano. Aunque en la zona Pétrola, Albacete, se ha observado varias veces.




Estas balsas de riego son un refugio vital para muchas especies i cada día que pasa se siguen sumando especies nuevas. La biodiversidad detectada en las balsas de riego de la Comunidad de Regantes de Campo Arcís, bien merecería disponer de una figura de protección.

Como mínimo debería ser un refugio de caza, porque hoy los disparos sonaban muy cerca, a pesar de estar situada en una zona muy humanizada, frecuentada por gente que pasea los perros, que va en bicicleta o simplemente, que observa las aves.

 


Texto y fotos de Rafa Muñoz, Arxiu RMiB. 2025.