La Yesa y sus aves

 

Piquituerto común (Loxia curvirostra)

La Yesa es una antigua villa de la Serranía que ha pasó de ser tierra de rudos íberos a plaza que conquistó el Cid al reino de Taifas de los Banu Quasim y que, finalmente tomó Jaume I en 1236. En la actualidad es una villa de poco más de 200 valientes habitantes que se resisten a abandonar la tierra de sus antepasados ibero-moriscos. La mayor parte de ellos son jubilados, los pocos activos que quedan se dedican a la agricultura o trabajan en alguna de las múltiples minas a cielo abierto que son enormes cicatrices abiertas que degradan el paisaje de estas sobrias y elegantes tierras.

Esta población pertenece a la comarca natural del Alto Turia. Su término linda al norte con la aragonesa sierra de Javalambre. Este límite administrativo discurre por el alto de erosionadas y redondeadas cumbres, la mayor es el Alto de Sancho que alcanza los 1501 m  de altitud. Pertenece a la sierra del Sabinar, por desgracia en toda la cuerda se festonean enormes generadores eólicos que rugen como gigantes, su voz es similar a la de un motor de avión. En las desgastadas lomas crecen austeros bosques de pinos de Pinus sylvestris, Pinus nigra, sabinas rastreras (Juniperus sabina) y sabinas albares (Juniperus thurifera) que crecen sobre un suelo que es un infinito lecho de piedras meteorizadas. Más abajo en los valles llanos de tierras calizas, sobreviven algunos cultivos de secano.

El clima de la Serranía es tan adusto como sus gentes, a una fugaz primavera le sigue un verano de calor seco que agosta la tierra. Tras un breve interludio otoñal aparecen las heladas invernales que vuelven a adormecer la vegetación.

Las aves de la Yesa son tan sobrias y resilientes como sus gentes. En esta crónica repasaremos  las pequeñas aves que en otoño sobreviven en las alturas de su término, en las faldas del Alto de Sancho. La escasez de recursos provoca que haya bajas densidades de pájaros, lo que dificulta su observación, pero gracias a un aguardo fotográfico que ha montado Túria Hides se pueden espiar desde muy de cerca. Para atraerlas solo hay que facilitarles lo más preciado para ellas, una mínima pileta con agua permanente. Si además periódicamente les suministran un poco de grano, alguna uva o algún tenebrio, se consigue que este sea un rincón elegido por muchas especies, se convierte un imán para las afortunadas avecillas de la contornada. 


Herrerillo capuchino (Lophophanes cristatus)

 

Herrerillo capuchino (Lophophanes cristatus)

A este pequeño alado de sólo 11,5 cm de longitud vive en los pinares, se le reconoce fácilmente por su erizado capirote. Es sedentario, se alimenta de pequeños insectos y semillas. En otoñó se convierte en un ave descarada que solo está preocupada por alimentarse. Fue la primera especie en acudir a buscar frutos o gusanos de la harina (Tenebrio molitor) que les regala el aguardo fotográfico. Llegué a observar hasta cinco ejemplares simultáneos, que bajaban al suelo, recogían un gusano y corrían raudos a refugiarse en las ramas de pino para comerlo con seguridad. Se basan en su vuelo espasmódico y nervioso, para evitar el ataque de predadores como el gavilán (Accipiter nisus)​​.


Herrerillo capuchino (Lophophanes cristatus)
 

Pinzón vulgar (Fringilla coelebs)

Pinzón vulgar (Fringilla coelebs)

Los pinzones son un poco más grande que los herrerillos capuchinos, alcanzan entre 14 y 16 cm de longitud. Por sus costumbres son como los gorriones de los pinares. En época de cría defienden pequeños territorios mientras que el resto del año se agrupan para deambular en busca de alimento. Visten un plumaje colorido que es más llamativo en los machos, destacan sus partes inferiores rojizas. Son omnívoros pero en el escondite fotográfico desprecian los granos y no hacen mucho caso de los tenebrios. Sin embargo diferentes grupos recorrieron toda la zona de la balsa buscando alimento, incluso algunos se detuvieron a beber.


Pinzón vulgar (Fringilla coelebs)

  

Alondra totovía (Lullula arborea)

Alondra totovía (Lullula arborea)

Estas aves de 15 cm de longitud pertenecen a la familia de los aláudidos, es la misma familia a la que pertenecen las alondras, terreras y cogujadas. De ellas la totovía es la única que prefiere vivir zonas boscosas abiertas o en sus límites, por esa razón está presente en estas zonas altas de la Yesa. Se alimenta de semillas e insectos, en los alrededores del bebedero comió algunos gusanos, luego se relajó y descansó tumbada, a resguardo del fuerte viento de levante. Me llamó la atención que a diferencia del resto de aves que ante la menor señal de peligro levantaban el vuelo, las totovías plegaban su pequeña cresta, se apretaban al suelo y miraban con cara de susto al cielo. Confían que su plumaje críptico les permitirá pasar desapercibidas, si se quedan inmóviles y recostadas.


Alondra totovía (Lullula arborea)

 

Escribano montesino (Emberiza cia)

Escribano montesino (Emberiza cia)

Este paseriforme alcanza los 16,5 cm de longitud, tiene un colorido apagado que solo se torna llamativo en los machos durante la época de celo. Gustan de vivir en áreas boscosas abiertas y altas, por lo que la zona del Alto de Sancho es ideal para ellos. Entraron al comedero toda la mañana, con tranquilidad se dedicaron a engullir el grano que les proporciona un pequeño dispensador automático, evidentemente esta es una especie granívora.


Escribano montesino (Emberiza cia)

 

Colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros)

Colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros)

Estas aves son más propias los roquedos aunque también frecuentan pueblos y caseríos, por lo que suelen ser más conocidas. Su longitud es de 15 cm, las hembras visten colores grisáceos y los machos son negruzcos, ambos sexos destacan por lucir una zona anal rojiza que sacuden incansablemente.  Se alimentan en el suelo, entre salto y salto se estiran erguidos para localizar  algún pequeño invertebrado. En el hide fotográfico anduvo toda la mañana una hembra que consumió algún tenebrio y bebió un pequeño sorbo, el resto del tiempo lo dedicó a vigilar y recorrer la zona, sin alejarse mucho de ella, allí tiene todo lo necesario para pasar el invierno.

 

Piquituerto común (Loxia curvirostra)

Piquituerto común (Loxia curvirostra)

Esta es un ave eminentemente forestal que suele ser difícil de observar, estos bebederos artificiales permiten poder disfrutarlos a placer. Dentro del grupo de los pequeños paseriformes estas son las aves más grandes, llegan a los 17 cm de longitud. Tienen un plumaje diferenciado por sexos y edad, los machos son rojizos, las hembras amarillentas y los jóvenes son de color gris oscuro. Se alimentan casi exclusivamente de piñones, aunque no desprecian otros frutos o insectos.


Piquituerto común (Loxia curvirostra)


Si se tiene la posibilidad de observarlos de cerca, enseguida llama la atención la forma y el tamaño de su pico. Para poder acceder a los piñones ha desarrollado una herramienta única, es ganchudo y poderoso. Pero lo más llamativo es que las dos mandíbulas se cruzan en la punta del pico, forman una pinza que les permite abrir las escamas de las piñas para poder acceder a los piñones con la lengua. Este tipo de comida seca es abundante pero les obliga a beber frecuentemente, por lo que se acercan muchos individuos a la pequeña pileta del escondite. Llegaban en grupos nerviosos, ya que cuando beben son vulnerables al ataque de algún gavilán, beben con fruición y se marchan tan rápido como llegan.


Piquituerto común (Loxia curvirostra)


Carbonero garrapinos (Periparus ater)


Carbonero garrapinos (Periparus ater)

Estas pequeñas avecillas de solo 11,5 cm de longitud viven en los pinares y son sedentarias. Tienen colores oscuros en el dorso y claros en la zona ventral. En ellos destaca su cabeza, relativamente grande que tiene un marcado contraste entre su capucha negra y el blanco níveo de las mejillas y de una estrecha franja situada en la coronilla. Se alimenta de pequeños insectos que prosperan en los brotes tiernos de las píceas, complementan su dieta con piñones y otros pequeños frutos. Son unos equilibristas que deambulan en las ramas y que pocas veces bajan al suelo, pero en el comedero no dudan en bajar para recoger algunas semillas.


Carbonero garrapinos (Periparus ater)

  

Carbonero común (Parus major)

Carbonero común (Parus major)

Ave muy parecida a su primo el garrapinos pero es más grande, llega hasta los 14 cm de longitud. Se diferencia porque prefiere vivir en lugares con recursos más variados, desprecia el pinar cerrado y gusta de habitar pueblos, jardines, huertos o campos mosaicos de diferentes cultivos. Visten un plumaje contrastado entre la cabeza negra y un dorso verdoso oscuro, respecto del vientre de amarillo vivo, atravesado por una franja negra que baja del babero al vientre. Pueden comer cualquier insecto que les quepa en la boca o frutos que puedan abrir con su pico afilado, con forma de estilete. Aunque la zona donde está el observatorio no les es muy propicia, como son muy adaptables han aprendido que aquí regalan frutos, por eso lo frecuentan. Sólo entró un macho que recogió  pequeñas pipas que abrió con habilidad mientras las sujetaba con sus pies.


Carbonero común (Parus major)

 

Pico picapinos (Dendrocopos major)

Pico picapinos (Dendrocopos major)

Este es el pájaro carpintero más pequeño que tenemos en el interior valenciano. Era una especie que llegó a ser muy rara pero en los últimos veinte años se ha recuperado y vuelven a abundar en nuestras campiñas. Tiene una longitud de hasta 26 cm, su plumaje es un contraste de manchas negras y blancas, a las que añade unos semáforos de rojo vivo que visten en la nuca los machos y ambos sexos en la zona anal. Para vivir eligen bosques maduros donde puedan encontrar madera muerta en la que capturar larvas, no desprecia consumir otros insectos o en la otoñada frutos secos, piñones o bellotas, que pueden complementar en primavera con frutos. En el resguardo fotográfico de la ladera entró por separado una pareja, ambos bajaron a beber con ansia y se marcharon con rapidez.


Pico picapinos (Dendrocopos major)

 

Zorzal charlo (Turdus viscivorus)

Zorzal charlo (Turdus viscivorus)

Este túrdido es el más grande de su familia en Europa, alcanza los 29 cm de longitud. Su plumaje es pardo grisáceo en el dorso en contraste con el vientre blanquecino-amarillento, salpicado de motas oscuras. Para vivir elige zonas boscosas hasta los 2000 m de altitud. Comen insectos de todo tipo, frutos y semillas. Es un ave tímida porque sufre mucha presión con la caza, por tanto es muy difícil poder observar bien. Por ello es ideal poder sentarse detrás de un espejo espía y observarlo como engulle tenebrios, sin dejar de vigilar nerviosamente su entorno. Esa mañana entraron dos ejemplares que con el plumaje otoñal estaban preciosos. 


Zorzal charlo (Turdus viscivorus)


Mirlo común (Turdus merula)


Mirlo común (Turdus merula)

El mirlo es una de las aves más adaptables y por tanto más abundantes. Tiene un tamaño mediano con sus hasta 25 cm de longitud. Tiene un plumaje inconfundible de un negro brillante que adornan con picos y ojeras de un amarillo anaranjado muy llamativo. Pero también podemos observar ejemplares jóvenes de un exclusivo luto y hembras con un marrón oscuro generalizado. Es una especie que además tiene un canto melodioso que llena las noches de pueblos, jardines, campos y bosques. Además cuando con nuestro paseo sorprendemos alguno, se levanta con un cacareo estruendoso que delata nuestra presencia al resto de especies. En época de cría gusta de rascar el suelo en busca de insectos y lombrices, esto incluye que puede escarbar nuestros tiestos, desparramando la tierra y tallos por balcones y terrazas. En otoño prefiere consumir frutos y semillas. En el aguardo fotográfico de la Yesa no se presentó ninguno el primer día y el segundo lo frecuentó un mínimo de cinco de ejemplares distintos.


Verderón serrano (Carduelis citrinella)


Verderón serrano (Carduelis citrinella)

Estas aves son similares a los conocidos verderones y verdecillos, pero se reproducen en los límites de los pinares, los más próximos a  las cumbres de nuestras montañas, por tanto alejadas de la vista de la mayoría. Solo en invierno deben bajar de las crestas para encontrar alimento en nuestras sierras y campos del interior, como los de la Serranía o del Altiplano de Utiel-Requena. Tienen un tamaño de 12 cm y visten una combinación de verde, gris y amarillo. En España sobrevive el grueso de su población mundial que también se distribuye en las zonas altas de centro Europa, buena parte de ellos vienen a pasar el invierno a nuestras latitudes. Se alimentan de una amplia variedad de semillas, incluidos piñones. Al aguardo solo se acercaron para beber, algún individuo solitario o en pequeños grupos de hasta cinco individuos. 


Verderón serrano (Carduelis citrinella)


Acentor común (Prunella modularis)

Este pequeño paseriforme es un amante de la espesura, no le gusta quedar expuesto al sol, prefiere pasar desapercibido en la sombra. Tiene hasta 14 cm de longitud y su plumaje es una mezcla críptica de tonos marrones y un azulado grisáceo, salpicado de motas oscuras, por tanto es ideal para camuflarse en la vegetación. En nuestra zona es un ave exclusivamente invernante que llega desde los países centroeuropeos, las aves reproductoras del norte de la Península Ibérica son sedentarias. Es un ave insectívora que en el escondite fotográfico consumió algún tenebrio pero prefería deambular por el suelo al amparo de los romeros en busca de pequeños insectos, aunque también se acercó a beber, eso sí en la sombra. ¡No es amigo de los focos!


Acentor común (Prunella modularis)


Este es un pequeño resumen de dos jornadas otoñales escondido en el aguardo observando y  fotografiando aves, el 23 de octubre y el 4 de noviembre de 2022. Es muy recomendable acceder a uno de estos hides fotográficos para poder observar y fotografiar las tímidas aves de nuestros bosques y montañas. Si el naturalista es capaz de olvidarse de las aves raras o de las grandes y espectaculares, si el aficionado a la fotografía relega el estrés de conseguir la foto ideal, de la especie magnífica, con la pose y el fondo soñados, es cuando el amante da la naturaleza puede disfrutar de la cercanía de unas aves que aunque generalmente son comunes, también son esquivas. Sentado en silencio se puede admirar con detalle desde la belleza del plumaje críptico de la totovía, la espectacular cresta del capuchino removida por el viento, hasta los movimientos nerviosos de un zorzal




Estos son solo pequeños ejemplos de los innumerables detalles con los que podría extender esta crónica, intentado describir la belleza de las aves comunes del interior valenciano, pero como estamos en tiempos de imágenes impactantes y poca prosa, será mejor dejar aquí este pequeño relato ilustrado. Solo me resta dar las gracias a Salva Llavata y a Raúl de Turia Hides.

 

Referencias y bibliografía:

https://www.turiahides.com/

Mateo, G., Gómez, C. (2003). “Adiciones al catálogo de flora de las comarcas valencianas de los Serranos y Ademuz, I. Flora Montiberica 24: 19-26 (IX-2003)

https://rua.ua.es/dspace/bitstream/10045/121337/1/CuadBio_62_01.pdf

 

Texto y fotos de Rafa Muñoz, 2022.

Treparriscos en Contreras y más pronto

 

Treparriscos (Tichodroma muraria) 

Este año he conseguido adelantar la localización del treparriscos (Tichodroma muraria) en Villargordo del Cabriel. La cita más temprana de esta especie en la presa del embalse fue la del año pasado, el 24 de octubre.

Este año al comenzar el mes de octubre he visitado en dos ocasiones la presa del embalse de Contreras y hoy 16 de octubre, he conseguido observar un ejemplar. Así que logramos adelantar en 6 días la llegada de esta especie al interior valenciano.


Treparriscos (Tichodroma muraria) 


Se da la casualidad que hoy mismo Anabel García ha observado otro ejemplar en Chulilla. Seguramente no sea una casualidad y, posiblemente, algún cambio climático o de la disponibilidad de alimento en sus zonas del Pirineo les impulse a bajar al sur.

Si queréis ampliar información del treparriscos en Contreras podéis pinchar el enlace donde hay un resumen:

http://svorequenautiel.blogspot.com/2022/01/vuelve-el-treparriscos-contreras.html

 

Texto y fotos de Rafa Muñoz

 

Cabra montés

Un martinete en el bosque

 

Martinete a orillas del Magro, Requena. Arxiu RMiB                  

El día 15 de mayo de 2022 descubrí un ejemplar adulto de martinete común (Nycticorax nycticorax)​ descansando en lo alto de un enorme pino a orillas del río Magro, en el cañón fluvial que se abre cerca de la aldea de La Portera. Sin duda estaba en paso migratorio, aunque ciertamente tardío y decidió dormir esa jornada en ese tranquilo rincón. Esta es una cita singular, de hecho yo nunca había observado esta especie en el término municipal de Requena.                       

El martinete común es un ave de la familia Ardeidae, de las ardeidas o garzas. Tiene entre 58 y 65 cm de longitud, una envergadura entre alas de 90 a 100 cm y un peso máximo de 800 gr. Esta especie tiene una actividad crepuscular y nocturna. Se alimenta de moluscos, crustáceos, peces e insectos que puede complementar con vegetales y semillas.

En España se estimó que había unas 5.000 parejas reproductoras en 2011 (Garrido et al., 2012), cría en colonias en zonas boscosas o en carrizales próximos a zonas húmedas, como en el Saler sobre grandes pies de pino carrasco (Pinus halepensis) o la Marjal dels Moros y los marjales dela Safor. En el País Valencià se estima que hay una media de anual de 147,6 parejas, en el periodo 1988-2016 (Polo-Aparisi, 2021) y un máximo de 215 parejas (Generalitat Valenciana, 2021).

Es una especie migradora que se desplaza por la noche y de día duerme en lo alto de los árboles. En España se estima que hibernan unos 3.000 ejemplares de procedencia centroeuropea.

 

Martinete común (Nycticorax nycticorax). Arxiu RMiB

Referencias y bibliografía:

Polo-Aparisi, T., Polo-Aparisi, M (eds.) 2021. “Atles dels ocells de València”. Societat Valenciana d’Ornitologia (SVO). València.

Banco de Datos de Biodiversidad. https://bdb.gva.es/es/inicio

https://www.miteco.gob.es/es/biodiversidad/temas/inventarios-nacionales/martinete_comun_tcm30-100088.pdf

https://atlasaves.seo.org/ave/martinete-comun/

 

Texto y fotos de Rafa Muñoz / Arxiu RMiB

Porrón pardo en Requena

 

Porrón pardo (Aythya nyroca), Arxiu RMiB

Los porrones son patos buceadores que para alimentarse se sumergen totalmente para acceder a la materia vegetal y a los invertebrados acuáticos de los que se alimentan. Son aves pesadas  y compactas, con patas cortas y ligeramente torpes a la hora de alzar el vuelo, por eso los cazadores ingleses y españoles los bautizaron como “pochards” o porrones, una de las acepciones de “porro” es torpe. El extremo exterior del pico se remata con una “uña” o “diente” córneo que les permite cortar la vegetación o atrapar presas pequeñas. Este grupo de anátidas está compuesto por doce especies que suelen tener marcadas diferencias en el plumaje, los machos son más llamativos y ligeramente más grandes mientras que las hembras visten plumajes más crípticos y son más pequeñas.

¡Hagamos un breve repaso de la presencia de los porrones en Requena!


Porrón pardo (Aythya nyroca), Arxiu RMiB
 

Porrón pardo (Aythya nyroca)

El porrón más escaso en la Península Ibérica es el porrón pardo (Aythya nyroca). El 14 de agosto de 2022 había tres ejemplares en El Pontón. Estaban lejos y se mostraron nerviosos ante mi presencia, por lo que no pude acercarme para intentar determinar su sexo. Aparentemente eran un macho que tenía la cabeza más grande y abombada, no pude determinar los otros dos ejemplares, podían ser hembras o jóvenes. Según mis  datos, esta es la primera y la única cita de esta anátida en el altiplano requenense.

Esta es una especie muy escasa como reproductora, en toda España hay menos de 10 parejas reproductoras (Madroño et al., 2004). Su presencia en la invernada además de escasa es irregular, aunque aparenta haber un ligero aumento en los últimos años, con una media de 63 individuos (I Atlas de Invierno, 2007-2010; SEO/BirdLife, 2012). Dado el escaso número de nidificantes que aumenta en invierno, se puede deducir dos explicaciones, o a la península llegan algunos individuos foráneos o bien podrían tratarse de pollos nacidos ese año.

La observación en El Pontón es muy importante porque añade Requena al escaso listado de localidades que han contado con la presencia del porrón pardo. Para poder valorar esta cita señalar que en toda la provincia de València, entre los años 1998 y 2016, hay una media de 1,38 individuos observados (Polo-Aparisi, 2021).                      

 

Hembra y macho de porrón europeo (Aythya ferina), Arxiu RMiB

 

Año de porrones en El Pontón

Transcurridos nueve meses de 2022 en las balsas de riego que tiene la Comunidad de Regantes de Campo Arcís, en El Pontón, se han presentado muchas anátidas, algo habitual pero este año, pero también se han presentado otras dos especies de porrones.

 

Porrón moñudo (Aythya fuligula), Arxiu RMiB

Porrón moñudo (Aythya fuligula)

El primer porrón en presentarse en El Pontón fue el porrón moñudo (Aythya fuligula) y es otra especie de presencia muy irregular y siempre en números reducidos. Según anotaciones de mi cuaderno de campo tuvimos una hembra entre los días 5 de enero y el 27 de marzo. Esta es una especie que solo nos visita durante las invernadas o en los pasos migratorios.

Se reproducen en el norte de Europa donde escogen para anidar lagunas y zonas con aguas tranquilas y profundas, seleccionan zonas con orillas que tengan abundante cobertura vegetal. Se alimenta principalmente durante la noche, consume mejillones y bivalvos de agua dulce, además de pequeños crustáceos e invertebrados que captura buceando, complementa su dieta con materia vegetal.


Hembra de porrón moñudo (Aythya fuligula), Arxiu RMiB


Quizás esta hembra, durante su estancia en Requena, debió alimentarse de mejillón cebra (Dreissena polymorpha), pero es solo una suposición porque no he encontrado indicios de este bivalvo invasor en estas balsas de riego, entre otras razones porque el acceso a sus orillas está cerrado.

Según mis registros, desde 2016, el porrón moñudo ha visitado este humedal quince veces, entre el 18 de septiembre y el 27 de marzo, contabilizando un total de 40 ejemplares. Este año tuvimos 3 machos entre el 22 de enero y el 30 del mismo mes. El día 13 de marzo localicé otros dos machos. Justo antes del inicio de la temporada de cría apareció una pareja el 2 de abril, después del periodo reproductor, el 3 de julio, había 4 ejemplares. El 23 del mismo mes tuvimos 10 individuos, durante la mañana, mientras que al anochecer solo quedaban 7, que se quedaron a dormir.

 

Macho de porrón europeo (Aythya ferina), Arxiu RMiB

Porrón europeo (Aythya ferina)

El porrón más frecuente en la comarca de la Plana de Utiel-Requena es el porrón europeo (Aythya ferina). Aquí se pueden observar en cualquier época del año, excepto en temporada de cría, ya que en las balsas no les ofrecen suficiente cobertura vegetal para criar. En nuestro entorno geográfico se han reproducido una media de 32 parejas, en la Albufera de València y en la marjal dels Moros, Sagunt. El contingente de aves invernantes registra una media de 279 aves/año (Polo-Aparisi, 2021).

Este porrón se alimenta al amanecer y al atardecer. Selecciona aguas someras donde consume todo tipo de materia vegetal, dieta que puede complementar con pequeños moluscos, coleópteros y gusanos acuáticos.

Registros e individuos de porrón europeo (2000-2022) en El Pontón, Requena


Desde el año 2000 en El Pontón, según mis datos, esta especie se ha presentado 96 veces, con un máximo de 11 registros en 2005. Presenta una media 4.36 registros/año y 14,45 ex/año. Se detectado durante todo el año, pero el mejor mes para observarlo es agosto en pleno paso postnupcial con 20 registros y 59 ex. Le sigue el mes de febrero, detectado 12 veces y un total 57 ex, coincidiendo con el punto álgido del paso prenupcial.

 

Texto y fotos de Rafa Muñoz / Arxiu RMiB

 

El Barbo Mediterráneo y la Tenca


Barbo mediterráneo (Barbus guiraonis). Arxiu RMiB

El barbo mediterráneo

El barbo mediterráneo (Barbus guiraonis) es una especie endémica del País Valencià que se encuentra en grupos en los tramos medios de ríos y embalses, en las cuencas fluviales del Mijares, Palancia, Turia, Júcar, Bullent, Serpis, Vinalopó y Clariano. También está presente en la Albufera de Valencia, en el lago Anna o en el Marjal de Gandía.

Tiene una longitud máxima de 60 cm, su cuerpo es alargado con una cabeza pequeña. Su color puede ir del pardo al amarillo verdoso, su vientre es más claro. Las escamas presentan un ribete negruzco y la aleta dorsal tiene un perfil recto y ligeramente cóncavo. La boca presenta gruesos labios de los que cuelgan dos barbillas cortas. 


Barbo mediterráneo (Barbus guiraonis). Arxiu RMiB

La época de freza se produce en primavera, entre abril a junio. Se alimenta de residuos vegetales e insectos que encuentra en el cieno del fondo del río, no desprecia huevas y macrófitos.

Las principales amenazas de esta especie son la contaminación del agua y los depredadores de exóticos como el lucio (Exos lucius), el black Blass (Micropterus salmoides), el pez sol (Lepomis gibbosus), el pez gato (Ameiurus melas) o la lucioperca (Sander lucioperca).

Las fotos proceden del río Turia a su paso por Pedralba, el 10 de febrero de 2022.


Tenca (Tinca tinca), Arxiu RMiB 

La tenca

La tenca (Tinca tinca) es un pez dulceacuícola que prefiere aguas tranquilas con fondos arenosos, como los embalses o balsas de riego, además soporta aguas con bajas concentraciones de oxígeno.

Este Cypriniformes puede vivir hasta los 20 años. Su longitud máxima no suele superar los 40 cm y puede alcanzar los 4 kg de peso. Tiene un cuerpo alargado de un color que oscila entre el verde y el pardo.

El grueso de su actividad vital la realiza por la noche, cuando las aguas bajan de los 10° se aletargan. Se alimenta de invertebrados acuáticos como moluscos, larvas de dípteros, coleópteros o microcrustáceos, para localizarlos en los fondos arenosos se ayuda de dos barbillas que le cuelgan de la comisura labial.

Cuando las aguas alcanzan los 18° se desencadena su periodo de reproducción, generalemente entre los meses de mayo y agosto. Los machos llegan a la madurez sexual a los 2 o 3 años, mientras que las en las hembras se retrasa hasta los 3 y los 7 años de vida. Estas desovan unos 2.000 huevos por kilo de peso que fijan en la vegetación sumergida cuando las aguas alcanzan los 20°.

Se creía que era una especie de distribución centroeuropea y por tanto se suponía que introducida en la península en el siglo XVI, pero se han encontrado restos suyos en yacimientos arqueológicos de la edad de bronce.


Tenca (Tinca tinca), Arxiu RMiB


En nuestras cuencas mediterráneas sin duda debió ser especie ajena que sólo podría encontrar hábitats apropiados en las lagunas y marjales costeros. Esta situación cambió con la construcción de embalses, aparecieron innumerables hábitats propicios en todas las cuencas fluviales valencianas. Hay constancia que se generalizó su introducción por pescadores a partir de los años 80.

Aunque en valencià se dice: “és més roín que la tenca en suc” y los romanos lo consideraban un alimento exclusivo de esclavos, para otros como el emperador Carlos V era tan delicioso como la trucha. En las castillas es una especie de consumo habitualmente que en los mercados alcanza precios elevados, superiores a los 15 €/kg.

Las fotos que ilustran esta entrada están tomadas en el río Turia, en el embalse de Loriguilla, Domeño, el 12 de mayo de 2022.

 

Referencias y bibliografía:

http://www.vertebradosibericos.org/peces/tintin.html

Jiménez, J. y Lacomba, I. eds. (2002). “Peces continentes, anfibios y reptiles de la Comunidad Valenciana”. Generalitat Valenciana.  

https://www.miteco.gob.es/es/biodiversidad/temas/inventarios-nacionales/09047122800af6da_tcm30-199095.pdf

                                    

Texto y Fotos de Rafa Muñoz. Arxiu RMiB


La realeza de Alcublas

 

Águila real (Aquila chrysaetos) hembra, Arxiu RMiB

12 de enero de 2022

Alcublas es una población de la Serranía que según datos del censo de 2021 tenía 610 habitantes. Está ubicado en un altozano que une la Calderona y la Sierra de Andilla, a 775 metros de altitud. Sus gentes tradicionalmente se han dedicado a los cultivos de secano y la ganadería, hoy destacan las producciones de almendras, aceite y la miel.



En un rincón del término, la empresa Turia Hides (https://www.turiahides.com/) ha ubicado una instalación para fotografiar aves. Esta empresa liderada por Salva Llavata es escrupulosa con la legalidad y con el respeto por las aves, cuenta con todos los permisos pertinentes, tanto de la Generalitat como de la localidad.


Águila real (Aquila chrysaetos) macho, Arxiu RMiB


Este hide está ubicado en la cabecera de un valle dominado por el monte bajo, acude con regularidad una pareja de águila real (Aquila chrysaetos), además de otras pequeñas aves. Para cebarlas aportan conejos, para que se acerquen los pequeños paseriformes distribuyen algunos tenebrios, gusanos del escarabajo de la harina (Tenebrio molitor) y algunos granos.


Águila real (Aquila chrysaetos) hembra, Arxiu RMiB


Aunque en mis zonas habituales de campeo suelo ver águilas reales, me atraía la posibilidad de verlas de cerca, sin molestarlas y además poder hacer algunas fotos. Las reales son unas aves impresionantes, con sus cerca de 4,5 kg de peso y con una envergadura de hasta 210 cm, son las aves de presa ibéricas más grandes. Las aves adultas solo se distinguen por el tamaño, las hembras son más grandes que los machos, hasta un 30%. A la hora de alimentarse son oportunistas, consumen una amplia variedad presas donde destacan los mamíferos, pero no desprecian otras aves o reptiles.


Curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala) macho, Arxiu RMiB


Acompañado de Toni Vela nos acomodamos en el escondite y no tardaron en aparecer los primeros visitantes. Enseguida vimos un jilguero lúgano (Spinus spinus), una pareja de mirlo común (Turdus merula) y un petirrojo europeo (Erithacus rubecula).


Curruca rabilarga (Sylvia undata), Arxiu RMiB


Un poco más tardaron una pareja de curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala) y una curruca rabilarga (Sylvia undata).

No había pasado una hora cuando apareció la realeza. Primero llegó el macho que se posó para comprobar que no había ningún peligro y unos segundos después aterrizó la reina, una preciosa y poderosa hembra.

Jilguero lúgano (Spinus spinus)


La enorme hembra se quedó algo más alejada, sobre posadero que tenía el conejo, era el premio gordo. El macho se contentó con unos trozos pequeños ubicados en otro posadero distinto. El macho consumió con su parte con avaricia, en ningún momento se acercó a la hembra. Esta era mucho más cuidadosa, despedazó y consumió su presa con delicadeza.


Águilas reales en Alcublas


Tener una pareja de reales tan cerca te permite comprobar las poderosas armas de las que están dotados. Destacan sus enormes manos que terminan en temibles garras, son un arma letal. Los picos también son poderosos pero quedan un poco empequeñecidos por la profunda mirada de estas rapaces. Tienen unos ojos enormes, se cree que son entre 4 y 8 veces más potentes que los humanos y gracias a ellos pueden detectar presas a mucha distancia.


Petirrojo europeo (Erithacus rubecula), Arxiu RMiB


Una vez consumidas las presas alzaron el vuelo y se marcharon. Mucha suerte amigas, que os respeten las torres eléctricas, las minas a cielo abierto que destrozan las montañas de la Serranía, los cazadores y los generadores eólicos. Seguir muchos años reinando en estas sierras y que vuestros hijos sigan vuestro ejemplo y puedan vivir en libertad.


Texto y fotos de Rafa Muñoz

 

Fuentes

Arroyo, B. (2017). Águila real – Aquila chrysaetos. En: Enciclopedia Virtual de los Vertebrados Españoles. Salvador, A., Morales, M. B. (Eds.). Museo Nacional de Ciencias Naturales, Madrid. http://www.vertebradosibericos.org/