Requena-Utiel: pulso natural de enero

 

Milano real

Enero de 2026

La experiencia que dan 34 años de observar la naturaleza por las campiñas y bosques de la comarca de Requena-Utiel, me permite intuir tendencias. La primera impresión que extraigo de este mes de enero de 2026, es que este año hay muchas menos aves.


Petirrojo europeo


Esta invernada noto a faltar especies como los zorzales, mosquiteros (Phylloscopus collybita), petirrojos (Erithacus rubecula) y colirrojos (Phoenicurus ochruros), todas ellas antaño muy abundantes.


Conejo


Aunque este año viene más húmedo, las heladas parecen ser testimoniales y estos cambios se traducen en que los paseos por los bosques son como entrar en un mundo umbrío y silencioso, donde no se escuchan cantos ni se ve ningún movimiento de aves. En los cultivos no hay ni rastro de perdices (Alectoris rufa) ni liebres (Lepus granatensis), la única especie que aparenta seguir prosperando son los conejos (Oryctolagus cuniculus). Como nota única positiva destacar la presencia en la zona central de la comarca de un mínimo de 2 milanos reales (Milvus milvus), que bien podrían ser 4.


Arrendajo


De otro lado, la destroza que implicó la DANA en toda la vega del Magro, y las necesarias actuaciones en la reposición de infraestructuras, se traducen en continuas molestias y en la de saparición de lugares de alimentación y refugio para la nuestra fauna. Sirva como ejemplo dos actuaciones que he detectado en Utiel. En el Hontanar había un rincón donde antes manaba el agua y durante los meses fríos entraban a beber mirlos capiblancos (Turdus torquatus), zorzales y arrendajos (Garrulus glandarius). Allí mismo han construido una balsa para uso contra incendios, cosa necesaria, pero si la hubieran alejado unos metros de ese pequeño santuario, ahora seguiría concentrando muchas aves, donde ahora no se ve ninguna.

Algo parecido ocurre en el Remedio, la DANA destrozó taludes y árboles añosos, se perdieron almeces (Celtis australis) adultos que gracias a sus frutos se convertían en un imán para las aves. Además ahora hay maquinaria pesada trabajando intentando reparar las laderas erosionadas, esto que implica molestias y provoca ahora no se acerque ninguna ave por la zona.


Jabalí

Otro factor negativo es la psicosis que se ha desatado en contra de los jabalís (Sus scrofa), a causa de la peste porcina en Barcelona. Ello ha provocado la desmesurada e incomprensible medida adoptada por la Generalitat, que ha autorizado su caza todo el año y además paga 40€ por cada ejemplar abatido. Esto convierte montes antes tranquilos fuera de la época cinegética en zona de guerra, cuando se esconde el sol.

Los montes siguen llenos de cazadores ávidos de sangre y de recompensas, lo que convierte nuestras sierras en un lugar altamente peligroso para el resto de actividades en la naturaleza. Cualquier gatillo fácil puede confundir a corredores, ciclistas, paseantes o naturalistas con un pobre jabalí, un animal que solo intenta sobrevivir otro día más.


Zorro atropellado en Fuenterrobles

Tampoco se reducen otras amenazas para la fauna, siguen muriendo muchos animales atropellados, todas las mañanas amanecen las carreteras sembradas de conejos esclafados en el asfalto, pero también mueren animales más grandes. En Fuenterrobles encontré un zorro (Vulpes vulpes) recién atropellado, me conmovió ver sus ojos entreabiertos, todavía vidriosos y húmedos. Eran su despedida de la vida, la de un animal adulto que vestía un espeso y brillante pelaje, que demostraban que estaba en plena forma, el de un animal al que se le debía suponer experiencia ante el tráfico rodado, pero que no tuvo la suerte que el conductor frenará a tiempo, o quizás, que pensara que un zorro menos se traduciría en que hubieran más perdices. A pesar que se han aislado algunas las torres eléctricas, siguen habiendo muchas sin proteger, lo que sigue provocando electrocuciones de muchas aves.


Pico picapinos

Esta compleja mezcla de amenazas parece conseguir doblegar la biodiversidad del interior valenciano, vaciando nuestros campos de aves y mamíferos. En lugares donde antes bullía la vida, como una chopera del Molino Requejo, en la carretera a Estenas, ahora solo se dejó ver una pareja de pico picapinos (Dendrocopos major). Allí nunca faltaban currucas, lavanderas o mosquiteros, quizás deba a los trabajos de la maquinaria pesada que arregla la carretera.


Avefría

Otro lugar donde se detectan los cambios del pulso de la naturaleza es la balsa de riegos de la Comunidad de Regantes de Campo Arcís. Hace pocos años, todas las invernadas se asentaba un grupo de avefrías (Vanellus vanellus), este año solo se ha quedado una. Muy probablemente sea que a consecuencia del cambio climático, esas aves que antes venían a refugiarse en este rincón del Mediterráneo, ahora prefieran quedarse más al norte.


Campiña de Fuenterrobles


Solo me resta despedir esta pequeña crónica, confiando en que el mes de febrero mejore la biodiversidad invernal de la comarca de la Plana de Utiel-Requena.

 

Texto y Fotos de Rafa Muñoz.